OTRO TRIPLETE, BALÓN DE ORO PARA MESSI, XAVI E INIESTA




Cuando escribí este artículo la carrera por el Balón de Oro se encontraba ante su último mes. Un recorrido caracterizado por el dominio exultante del FC Barcelona, el campeón absoluto: Liga, Copa y Champions. Una demostración de que el fin no justifica los medios, de que se puede y se debe ganar con la práctica de un fútbol sublime, también denominado poesía, gracias a líricos como Messi, Xavi e Iniesta. Tras un año en el paraíso el Barcelona ha caído derrotado en la disputa de un título, algunos publican bajándose del cielo, yo añado que jugando como los ángeles. El Barça perdió fiel a su estilo y eso no es morir, no es bajar del cielo es verificar la grandeza del equipo que dirige Pep Guardiola,
Esta es mi opinión. La de un joven estudiante de comunicación y aspirante a periodista y, por qué ocultarlo, que creció con una camiseta blanca impoluta, merengue con el nombre de Raúl y el número 7 a la espalda. No me gustan los personalismos, pero es necesario exponer la experiencia personal para argumetar la metamorfosis.

No soy un chaquetero, que por definición viene a ser el que cambia de opinión por conveniencia personal. No creo que sea de mi beneficio e interés. Es de esta manera, abriendo los ojos, perforando fronteras y atravesando barreras como una persona se profundiza.

El fútbol debe servir como lazo de unión, de hermandad y no de segmentación irracional. Como una forma de integración entre sociedades. Aceptando los avatares que rigen este deporte, cíclico, azaroso y pendular por completo. Ser simpatizante de un equipo está bien, dona riqueza y patrimonio al deporte. Es la salsa que nutre al espectáculo. Pero el gusto por un equipo no debe influir como una especie de vertiente drástica, extremada, fanática. Porque debe haber un respeto mutuo entre todos, sin rencores, como bien dice el himno del Real Madrid.

Con la base en la mística del número tres y fruto de un esquema de trabajo gestado desde hace años, el Barcelona logró deslumbrar al mundo con su fútbol. Por eso, sería injusto entregarle el premio a un sólo integrante de semejante obra de arte.

Messi, Xavi e Iniesta son, por méritos, los tres mejores jugadores del mundo. Incluso, quizás sean las posiciones por decreto para ese Balón de Oro que se entrega en diciembre. Pero el orden no altera el producto. Un triángulo mágico. Con uno de estos tres, el juego sería maravilloso y extraordinario, pero estos tres unidos componen un orgasmo para el deporte del balompié.

La mitología dice que el tres representa el Cielo, la Tierra y la Humanidad. Este Barça cumplió con la Alegoría del Tres: alcanzó el Cielo sin despegarse de la Tierra (humildad) y haciendo disfrutar a toda la Humanidad con el fútbol del Triplete.

Este Barcelona es pura leyenda, un mito del fútbol ya, que pasará a la historia canonizada del deporte. Fiel a un estilo que procede de los genes blaugranas, del Més que un club que lleva la elegancia, el espectáculo, el arte, a rangos insospechados.

Un homenaje al fútbol, al buen fútbol. Que enamora, que va seduciendo con sus encantos de lírica ancestral y que de generación en generación se van heredando en el Barcelona y se transmiten en La Masía. Desde los tiempos de Cruyff hasta Pep Guardiola. El hombre seductor que nunca prometió títulos, sino que ha procurado que cada partido fuera una final y que cada minuto tuviera la misma importancia con mucho esfuerzo y poco tiempo. El que subsanó la gripe del conjuto catalán y transformó a un equipo que había perdido las ganas por jugar al fútbol, en una maravilla para la vista y lleno de canteranos.

La figura de Guardiola supone ser el gran aniquilador de todo tipo de protección y defensa al fútbol mezquino, tacaño, conservador,  resultadista y amparado en la consecución de títulos. Pero sin espectáculo. Posee una forma de entender el fútbol que empezará a crear escuela porque siempre se recordará a este equipo y nosotros podremos relatar que éramos coetáneos de ese conjunto que maravilló en Europa.
Dentro de diez años, de 20 años, de medio siglo se hablará de Iniesta, Xavi y Messi y se les recordará con una sonrisa. Perdurarán aquí en la tierra aunque un día se vaya su cuerpo al cielo, sus almas nunca abandonarán la Tierra. Quizás porque no sean terrenales. Sobrepasan nuestra mortalidad humana.

Un equipo que practica el fútbol del Nirvana y que como toda divinidad nos pertenece a todos. Un equipo que merece otro triplete más por complementación a la alegoría del tres y al triángulo mágico. El triplete en el Balón de Oro.Tres futbolistas del mismo equipo como los tres mejores futbolistas del planeta.

Sería el gran culmen y un galardón que serviría aún más para enmarcar una temporada que tardará en repetirse. El Balón de Oro de esta temporada, repito, no deberían dárselo a un individuo.

El Barcelona ha demostrado que el fútbol es un deporte de equipo, de asociación y compañerismo. El éxito es de todos. Las individualidades van por detrás del primor colectivo. Xavi, Messi e Iniesta deberían compartirlo. Ejemplifican el juego de toque de un conjunto hecho a base de cantera.

También demuestran la transformación del mundo que nos rodea por la universalización y la globalización. Un catalán de Barcelona, un catalán de Fuentealbilla y otro catalán de Rosario (Argentina). Sin embargo La Masía, no cambia, continúa con los mismos preceptos para la formación de jugadores y que tan buenos frutos ha dado en el último lustro. Para más Inri, tres jugadores con potencial de Balón de Oro: Messi, Xavi e Iniesta. Ya lo dice, el bueno de Zinedine Zidane: "Messi, Xavi e Iniesta me han impresionado. No se les puede parar ni en la Playstation".

Messi, Iniesta y Xavi, esos locos bajitos, son tres genios, los tres mosqueteros que gritan al mundo del fútbol, " Uno para todos y todos para uno" para poner en marcha y funcionamiento la maquinaria del mejor equipo del mundo.
Pido desde mi butaca de aficionado un nuevo triplete para el conjunto blaugrana, un Balón de Oro al cubo, un Balón de Oro para Iniesta, Messi y Xavi.

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