¡ LLULL, LLULL, LLULL !


¡Llull, Llull, Llull! se está convirtiendo en el auténtico grito de guerra del respetable en el Palacio de Vistalegre. A mí no extraña, siempre he considerado al base de Mahón un crack de esos que no se ven a menudo. El último partido de Lllull en la Euroliga fue simplemente soberbio, en el minuto 29 en el R.Madrid perdía por 9. Y diecisiete puntos del base madridista -con un triple estratosférico a un segundo del final emulando al mítico Jordan incluido- en 11 minutos, hicieron posible la remontada, que permite al conjunto merengue depender de sí mismo para ser cabeza de serie en cuartos y así evitar al temible FC Barcelona. Ahora entenderán por qué le dieron el número 23.

Sergi Llull es extraordinariamente bueno porque es un jugador único, el chico está hecho de otra pasta. Es casi imparable. Juega a un baloncesto a cámara rápida. Lo tiene todo para ser uno de los grandes. Posee las cualidades de todo base latino: inteligente, avispado, rápido, técnico. Sin embargo el base mallorquín llega más lejos, es una mezcla, un cóctel constituido del cáracter de Carlos Cabezas, la inteligencia de Calderón y la magia de Sergio Rodríguez. Al base le debe quemar el balón en las manos: o la pasa o juega con él, Llull siempre lo borda. Hace del baloncesto un verdadero espectáculo. Rompe con todas las tácticas de los tozudos entrenadores empecinados en ser el foco del juego. El mejor míster es el que deja hacer lo que saben a los mejores, el que entiende que el baloncesto es por los jugadores para los espectadores, obviamente sin olvidar el resultado. Ya que el mejor equipo es el que más canastas encesta. De esto se trata. De meter canastas. Como hace y deja hacer Sergi Llull. No se cansa de ganar, nunca da un partido por perdido es un ganador nato, es de otra galaxia. Juega y hacer jugar.

Si decide quedarse en el Madrid sentará cátedra por Europa, pero él como los grandes que nacieron con ese gen ganador, quiere medirse ante los mejores. Se irá rumbo a la NBA, sin embargo antes será estrella por Europa. El base se quiere marchar como un ídolo, ganando la Euroliga. Los aficionados de los Rockets(cohetes) ya suspiran por los huesos de este cohete explosivo baloncestístico.

Hay que dar las gracias al bueno de Joan Plaza por localizar a un jugón en potencia y a Scariolo por confiar llevándoselo al Europeo. Llull es tan sumamente bueno que es el único base de España que puede hacer tan bien su trabajo desde la posición de 1 como jugando en la de 2 debido a su capacidad física, su potencia, su velocidad, su técnica, su tiro y sus penetraciones. No es ni base, ni escolta. Es las dos cosas. De base es magnífico y de escolta excelente. No tiene la habilidad de pase de Ricky pero es más completo. No se encasilla como base, él es más que eso, él es un jugón. Un fuera de serie. De escolta se libera como tripleador, pero tiene en su ADN el cromosoma del liderazgo, del base. Está a otro nivel, es un jugador total. Base o escolta que más da. Suele pasar con los verdaderos cracks. Y es que a los buenos los pongas donde los pongas siempre acaban triunfando, marcando la diferencia. Esos cracks que hacen del baloncesto un espectáculo. Esos cracks que hacen este deporte bello. Gracias Llull. Te quedes en el Madrid o te vayas a la NBA siempre seguiremos coreando tu nombre. ¡ Llull, Llull, Llull !

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