¡ TE QUIERO ATLETI !


Victoria made in Atleti. En el minuto 89. Fieles a nuestro estilo. No podíamos pasar cómodamente, sin darle emoción a la contienda. Siempre cogemos el camino más largo.La plantilla más corta de Europa es la que más partidos lleva disputados. Nos impusieron una clausula al nacer, la de sufrir. Ya que nuestro Atleti como la vida misma, es una montaña rusa de emociones amargas y dulces. Siempre bajando y subiendo de los cielos. Haciendo del infortunio, leyenda romántica porque sin lo amargo, lo dulce no es tan dulce. Así es cómo te quiero. Así es cómo me enamoraste Atleti. ¡Te quiero Atleti!

¡Qué tiemble Europa!,el Atleti ya está aquí para volver a ser un grande. Lo conseguiremos gracias a esos incondicionales que en sus corazones colchoneros tienen razones rojiblancas que la propia razón nunca podrá comprender. Somos así, del no cuando todos dicen sí y del sí cuando todos dicen no. Los atléticos somos sufridores, de repescas, de remontadas, fieles, dejamos el trabajo para última hora, pecamos de indolencia y desidia, no entendemos el término medio, apelamos al espíritu de superación y ganamos y conquistamos siempre a contracorriente, cuando nos dan por muertos, por arrebato, todo jolgorio y delirio.

Ser del Atlético es una auténtica extraña forma de vida. Y su grandeza se asienta en esa particular idiosincrasia insondable, en el sentir atlético, esa extraña forma de vida que se asemeja a una religión que te da y te quita la vida, en la que el verdadero valor consiste en saber sufrir y en la que los colores rojiblancos van con los de nuestras formas de ser. Esa extraña forma de vida que te imprime carácter, te hace de otra pasta con los éxitos y las victorias sufridas, que se saborean más y sientan mejor. Esa extraña forma de vida colchonera en la que en un instante pasas de ser el Glorioso al Pupas. Un sentimiento que por mucho que se intente, no se puede explicar. Ser atlético es ser original, es una forma de rebeldía. Ser del Atleti es una manera de vivir.

Antes del partido ante los turcos, Casillas, un ejemplo para todos, telefoneó a Asenjo para desearle suerte y bien que se la dio, el portero palentino se volvió a salir como en Valladolid. Tenemos el mejor tándem de guardametas del viejo continente. El portero de la Copa, David Van der Gea y ahora el de la Europa League, San Sergio Asenjo. Y tenemos a Reyes un jugón reformado, a Simao y sus faltas, al Kun, un crack mundial familia del Dios del fútbol y claro que no se olvide que para todo lo demás está El Master Card, El Bota de Oro, Diego Forlán que ha grabado su nombre en letras de oro en nuestra historia. Ellos son los herederos de la corona que dejó Fernando Torres. Va por ti Niño.

No hay mal que por bien no venga, caer en Champions nos ha dado esta oportunidad en Europa. Ya el Sevilla empezó a ser un grande consiguiendo las dos UEFAS. Tras la clasificación para la Final de Copa y ganar al Barça, esto es una nueva alegría para los colchoneros, tan necesaria para nuestro cuerpo sufrido y melancólico. Hemos vuelto para quedarnos. Estamos de celebración, entonando nuestro grito de guerra: "El te quiero AtletI". Y ya saben cuando se entona el "Te quiero Atleti" por esos colchoneros que hemos crecido a base de sufrimiento y angustia, y que nos hemos curtido subiendo y bajando de los cielos, no hay equipo que nos plante cara. Neptuno vuelve a sonreír. Huele a doblete. Apelando al espíritu de superación, cualquier cosa es posible. ¡Qué tiemble Europa! Somos únicos. Somos el Atleti. El Pupas. El Glorioso. Eternamente grandes. ¡Te Quiero Atleti!.

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