EL ATLETI DE SEGUNDA


Víctor Espárrago reacio al cambio y defensor a ultranza de la estabilidad, se ha fijado para lograr un lavado de imagen en el Atleti de Madrid de su alumno aventajado Quique Sánchez Flores, el cual tiene al entrenador cadista como fiel maestro del librillo del míster ya que el uruguayo le dejó una huella imborrable cuando coincidieron en el Valencia. Nunca han sido amantes de dar la vuelta a la tortilla a una situación, siempre han apostado por ser el icono desde el principio de temporada. Sin embargo, son camaleones y se adaptan a todo.

El Cádiz se encuentra en una situación delicada, en puestos de descenso y a 5 puntos de la salvación. Lo más grave es que el conjunto gaditano no acaba de arrancar y cada vez quedan menos partidos y se mira más de cerca el pozo de la Segunda División B. Es decir, se esperan los cambios como agua de Mayo. Cuando algo no evoluciona hay que revolucionarlo pero con tacto, sabiduría y buen hacer. La tranquilidad debe ser la reina en el baile de los cambios en el Cádiz, aún quedan 14 partidos y muchos puntos en juego.

Víctor Espárrago al estilo Quique Sánchez Flores quiere revitalizar la maral del conjunto cadista. Quiere hacer de Enrique un caso como el de Reyes, a De la Cuesta colombiano como Perea se le encargará que sea el máximo mandatario de las labores defensivas, espero con ansia e ilusión que como a Domínguez en el conjunto madrileño se le dé entrada al canterano Germán en la zaga. Ogbeche se ganará un puesto junto a Tristán en la delantera. No son ni Agüero ni Forlán. Pero para salvarnos nos llega de sobra. Y en el centro del campo, el emplazamiento que aporta personalidad a un plantel, retorna tras su lesión Andrés Fleurquín, un verdadero fichaje como el de Tiago para dar carácter y consistencia a un medio del campo que deambula por los terrenos de juego. Por si fuera poco, Víctor Espárrago, como Quique con De Gea y Asenjo, medita sentar a Kiko Casilla y dar entrada al portero canterano Dani.

Pue sí, Cádiz y Atlético tienen cosas en común, como sus aficiones de Champions y sufridoras como ningunas. Además el Cádiz siempre ha sido como el conjunto madrileño de repescas, de remontadas, ya que dejamos el trabajo para última hora. También pecamos de indolencia y desidia. Aunque no entedemos el término medio, y por ello apelamos al espíritu de superación para ganar y conquistar siempre a contracorriente, cuando nos dan por muertos, todo jolgorio y delirio. Por algo nos llaman el Submarino Amarillo porque tarde o temprano siempre salimos a flote. Somos el Atleti de Segunda. ¡Podemos!

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