VUELVE LA ILUSIÓN AL BETICISMO




En la Segunda División, conocida por ser una categoría en la que prima el bloque, el factor defensivo, el patadón, la dureza y las jugadas ensayadas, el Real Betis que entrena Víctor Fernández está demostrando que el juego vistoso y armónico siempre da buenos resultados, aquí y en Pekín. En Primera, en Segunda o en Tercera. Sólo los equipos mediocres juegan pensando en el rival. El juego especulativo y de contención es el antifútbol. Entérense, el espectáculo va ligado a los resultados. Y los resultados van de la mano del espectáculo. Miren el Betis de Víctor Fernández.

El nuevo Betis predica la máxima de que el fin no justifica los medios, siempre juega al ataque con unos Pereira y Sergio García soberbios y muy bien secundados en el centro del campo por el camerunés Emaná, un portento físico con ansias y por Mehmet Aurelio que realiza la actividad tenaz del picapedrero tan bien como la de surtir balones a sus compañeros. Además Goitia y los Melli, Arzu y compañía se encuentran en un gran momento de forma.

El míster maño ha conseguido revitalizar al equipo bético. Ha sido el encargado de lavar la imagen del equipo andaluz al proporcionar un aire más atractivo al juego verdiblanco. La afición se ha vuelto a ilusionar con su Betis y llena el Ruiz de Lopera cada domingo. Un Ruiz de Lopera que se ha convertido en un verdadero fortín, ya que los verdiblancos aún no conocen la derrota en su estadio en lo que va de temporada. La afición nunca ha abandonado a su equipo. Y en Segunda no iba a ser menos. Siempre responden cuando el equipo más lo necesita.

Víctor Fernández hombre de discurso amplio y aseado, llevaba dos temporadas sin entrenar y en cuanto escuchó la oferta del Betis no se lo pensó dos veces. Desde su anterior estancia por Heliópolis conoce la magnitud de este club que aunque esté en Segunda sigue siendo un grande. A pesar del pedigrí del maño, tomó el mando en el tabajo fabril de un equipo de Segunda con modestia y sin que se le cayeran los anillos. Y es que sólo siendo grandes en humildad estaremos cerca de la grandeza.

El Real Betis quiere volver al lugar que le pertenece, al sitio que nunca debió abandonar. Fue un descalabro el que le llevó al infierno. Pero ha servido como lección. Y es que cuando aprendes de tus fracasos, realmente no has fracasado. Este Betis ha encontrado al míster adecuado-Víctor Fernández- y a nuevo ídolo-Jonathan Periera-chiquitito pero matón- para abordar el ansiado ascenso. Ambos tuvieron ofertas de Primera. Pero acertaron de pleno eligiendo el color verde y blanco. A veces hay que retroceder dos pasos para avanzar uno.

Como el equipo bético, que se ha instruido entre las tinieblas.Y es que el equipo andaluz ya se asoma al paraíso. La Liga sonríe: Porque con el descenso del Betis no sólo se quedó huérfana media Sevilla, sino que Andalucía y España aún sienten que a nuestra Liga le falta algo. Le falta el arte y el encanto del Betis. De momento se han colocado en puestos de ascenso. Espero que sea para no salir de ahí. Nuestra Liga lo agradecerá. Se echan de menos las tardes gloriosas en Primera con aquellos goles bonitos de Alfonsito, el sombrero de Finidi, el artillero Oliveira, las faltas de Assunçao o las bicicletas de Joaquín.

El binomio: Jonathan Pereira y Víctor Fernández ha devuelto la ilusión al beticismo. Ojalá sea para mucho tiempo. Se lo merecen. Ellos nunca han fallado a su Betis y siempre ha respondido como mejor saben, dejándose la voz en cada encuentro. Por eso ¡Viva el Betis man que pierda!

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