KEVIN DURANT ENTRE KUN AGÜERO Y MICHAEL JORDAN


Sobre todas las cosas, nos llegan imágenes de la NBA a nuestro país -a parte de nuestros Gasol and company- de las increíbles jugadas de Lebron James y Kobe Bryant. Dos genios de los dos mejores equipos de la liga norteamericana. Allí todos sueñan con una final Lakers y Cavaliers. Esperan con entusiasmo la pugna por el trono entre Lebron y Kobe. El Cristiano y el Messi del basket. Nuestro Pau bien sería el Iniesta o el Xavi que hace mejor a sus compis. Phil Jackson, Guardiola. Así que creo que todo músculo Lebron tendrá que esperar para alzarse con el anillo de campeón.

Pero ya que estamos apadrinando nombres de futbolistas a los jugadores de baloncesto, quisiera nombrar a un verdadero jugón. Kevin Durant. Aún no he visto sus camisetas por nuestra región. Quizás no vende porque el marketing sigue primando en esta sociedad fetichista, quizás tenga poco enganche su actitud en la cancha siempre tranquila y sin aspavientos. Por mucha plasticidad que lleve dentro no es visible para el público medio. Durant es la elegancia personificada. Él no va de estrella, simplemente lo es. Una estrella que es una delicia para la vista. Posee ese carismático hechizo del Kun Agüero que se debe a su equipo y se implica al proyecto a más no poder aunque no satisfaga sus verdaderas aspiraciones. Han mejorado tanto al Atlético y a los Thunders que los han colocado justo en el peldaño inferior de los equipos grandes. Son felices donde juegan y eso se nota. Escriben relatos inusuales y venerables por la honradez hacia una institución. El romanticismo, la belleza estética y el arte al servicio del deporte. Buenos tíos, de esos que ya no quedan muchos y que como a los campeones les ponen sobre todas las cosas, los grandes retos

Con esto no quiero que se me malinterprete. No he entendido nunca los gritos de mercenarios a los jugadores. En realidad todos lo somos. Todos trabajamos por dinero. Quien no perciba un salario por su trabajo que tire la primera piedra. El que va de antimercenario es el que más tiene que callar, es el menos transparente y es el más corrupto. Yo escribo sobre Durant por su humildad y sencillez. Por querer seguir en el equipo que confió en él e intentar recompensar esa confianza con éxitos. Aunque sigue ganando un pastón, eso tiene un valor inmenso, es un chaval digno de admiración.

Que me perdonen Kobe Bryant y Lebron James. Yo soy de Kevin Durant. A pesar de que no atesora unos brazos muy poderosos entiende el baloncesto como nadie. Confió ciegamente en él. Marcará una época. Su candidatura al MVP toma color. En las estadísticas de Eficiencia, que miden todas las valoraciones del juego, es el número 2. Además lo que le hace único es su personalidad humilde. Si es que ponerse el número 35 en la espalda por la edad de la muerte de su entrenador cuando era un retaco lo hacen poquitos. Sí sólo otro. Messi, que siempre que mete se acuerda de su abuela, la que le llevaba a entrenar de renacuajo.

Por cierto, en Porland se estarán tirando de los pelos. Hace tres temporadas no eligieron en el Draft a este muchacho por el gigatón Oden. Lo mismo les ocurrió en el 84 con Michael Jordan, al preferir a Sam Bowie. Esa fecha cambió la historia del baloncesto. A Michael no le costó ser líder de los Chicago en sus primeros años, aunque sin exitazos colectivos. Como ahora Durant, Michael prefirió quedarse luego en casa. Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. En los años posteriores Dios se disfrazaría de jugador de baloncesto para ganar todo lo habido y por haber con los Bulls.

Y ahora, Kevin Durant sigue su legado. El camino en Oklahoma será complicado, pero seguro que valdrá la pena. Ya lo dice Garnett, el pívot de los Celtics tras un soberbio encuentro de la joven promesa de los Thunders: "Pensé que estábamos jugando contra Michael Jordan." Kevin -Durantula- marcará un antes y un después vestido con la camiseta sin mangas de Oklahoma City. De momento, ya se han adjudicado su primer boleto en la historia de la franquicia para los playoffs en la todopoderosa Conferencia Oeste. Ojete con los Thunders- los truenos en castellano- son el Atleti, tienen al Kun, a Durant: un rayo que te electrocuta cuando menos te lo esperas.

1 comentario:

Miguel dijo...

Este chaval si puede ser un grande. Es fino, pero con una potencia escandalosa, y un tiro muy fino. Pero ahora mismo si hay alguno que le pueda chupar la oreja a MJ es KB24

si mantienen ese equipo, y se le añade algun jugador trabajador mas... ojo

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