LA ORQUESTA SINFÓNICA DE DON XAVI



El Barcelona repleto de calidad y comprometido con el buen gusto venció 0-2 al Real Madrid en el Santiago Bernabéu para encadenar cuatro victorias consecutivas en sus enfrentamientos ante los blancos. La última victoria madridista ante el conjunto azulgrana se remonta al 7 de mayo de 2008, fecha de aquel pasillo sonrojante para el barcelonismo y la posterior goleada merengue. Todo ha cambiado de manera drástica e inapelable. Tanto, que tras todo lo conseguido por el Barcelona de Pep Guardiola, nadie se acuerda de tal día. Y yo si tuviera que quedarme con una imagen o detalle de aquel pasillo sería con la mirada perdida y desorientada de Xavi Hernández. El centrocampista catalán salió hundido y frustrado del Paseo de la Castellana porque lo que hace nada más comenzar la temporada es ver en el calendario el día del Clásico. Es lo que tiene ser del Barça y haber mamado su filosofía desde renacuajo, para jugar al fútbol se necesita un rival. Y el rival desde que son niños es el Real Madrid. Hacerle el pasillo al Madrid es la mayor humillación para un culé de cuna.

No obstante, la humillación es una parte de la vida que se supera mirando hacia adelante y reconociendo la superioridad del adversario. Así se lo tomó Xavi y con madurez se dispuso desde entonces a realizar sus mejores actuaciones en un terreno de juego y enfatizar así el juego colectivo al son de su música ancestral. En la Eurocopa tomó el mando de la Selección –fue nominado como mejor jugador del torneo- y dio el pase al Niño que nos convertiría en Campeones de Europa por segunda vez en la historia. En el Barcelona, ya sabemos todos: seis títulos, el pase a Messi en la final de Champions y su designación como mejor jugador en la finalísima de Roma. Y es que Xavi aparte de ser el maestro de la orquesta de toque sosegado y plácido en el centro del campo y dar toda una lección de fútbol en cada partido es capaz de regalar pases tan fantásticos como los de los goles de Pedrito y Messi. Xavi es el arquitecto de un mundo perfecto. Cuando Messi o Villa marcan y lo celebran, Xavi, cerebro privilegiado, ya se lo había imaginado antes. Sólo él sabe hacer felices y mejores, de lo que ya son, a sus compañeros.

Xavi juega sin reclamar nada, por y para todos, hace lo aparentemente fácil-que es lo difícil- , es el encargado de llevar la batuta y la voz cantante de una legión de jugones que forman una melodía coral que suena a violines radiantes. Es el poeta del balón formado, académico e ilustrado que se amolda a las circunstancias de una determinada estructura, adentrándose en la norma reinante. Su juego es de elaboración, un producto evolutivo que se alimenta del estilo del Barça de Cruyff y Guardiola, del metafútbol.

Un jugador que además se hace querer por su escrupuloso respeto a la esencia del fútbol como deporte de equipo y que en oposición a Guti supo habituarse en el orden y la norma, no es un futbolista ácrata ni un rebelde sin causa, ni un genio icomprendido. Xavi alude a lo coloquial y a lo clásico. Su forma de rebeldía es el gusto por lo sencillo, por la normalidad compartida por la mayoría. Sólo él marca tan bien el compás de la orquesta sinfónica del Barça. La orquesta sinfónica de Xavi. ¿Cómo se pueden dar lecciones de fútbol sin tener que marcar en cada partido? ¿Cómo puede ser un tío tan chico, tan grande? Pues llegando a ser un genio desde la normalidad, superando un pasillo y convirtiéndose en el mejor centrocampista del mundo.

¿Y para cuándo el Balón de Oro? Si nos acompaña la suerte en el Mundial, quizás sea este año. Aunque claro parte con desventaja mercantil, a Xavi como a Raúl, los conocemos por su nombre y no los mencionamos por su apellido como sucede con los demás cracks de élite-los Lampard, Rooney, Ribery, Ronaldo y hasta Messi-. Y es que Xavi tiene la misma fortuna que un profesor de escuela. Infunda el mayor respeto entre los futbolistas, entre el alumnado, pero no disfruta de un reconocimiento laboral pleno. Como ese don Manuel, don Diego o don Daniel de mi adolescencia en las aulas. El fútbol es un fugitivo que seduce a la muchedumbre y la obliga a pasar de nuevo por la infancia. Xavi da clases magistrales. Ruego que a partir de ahora al profe Xavi, que enseña el camino de la victoria dando pases, se le denomine don Xavi. Su nombre es sinónimo de autenticidad. Es el gran maestro de las orquestas sinfónicas de la Roja y del Barça. Una orquesta sinfónica sin apellido pero con un nombre propio. La orquesta sinfónica de Don Xavi.

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