SON LOS MEJORES


Rafael Nadal con su tenis bravío hizo que nos malacostumbráramos durante mucho tiempo. Tanto, que veíamos algo fácil ganar partido tras partido y torneo tras torneo. Y eso, a pesar de que el joven manacorí de inmensa calidad, necesaria para ser un tenista grandioso, no posea la volea de Federer, ni la potencia de Djokovic, ni el saque de Roddick y en la mayoría de ocasiones aludiera para vencer a sus rivales a la lucha, al coraje, a la resistencia y a la épica. Como Raúl en sus mejores tiempos, no es el mejor en ninguna de las facetas del juego pero brilla en todas. Porque Nadal, sólo hay uno.

Parecía que Nadal a la vez que había despojado su atuendo juvenil-la indumentaria enérgica, las camisetas sin mangas y los pantalones piratas-, se había convertido en un tenista más lábil debido a su pérdida sibilina de frescura por la intensa carga de estrés y cansancio, y el constante dolor de rodilla.

Pero realmente, Nadal era y sigue siendo un tenista de semejante espíritu. Este año ya ha recuperado el número dos del mundo y ha vuelto a ganar en Roma y Madrid convirtiéndose en el tenista con más Masters 1000 de la historia.

Hoy las portadas serán para el FC Barcelona, pero Nadal se lo merece aún más. Por un lado, a pesar de que el Real Madrid ha sido un competidor excelente, el Barça casi no ha sentido el miedo. Por el contrario, el que puede ser el más grande en la historia de nuestro deporte, ha sufrido lo indecible el último año. Por eso y porque la alegría está en el esfuerzo y en el sufrimiento que supone la lucha y no en la victoria misma. Nadal se ha ganado día a día nuestro máximo reconocimiento.

 Los últimos meses lo hemos visto salir poco en prensa. Y es que al manacorí no es que le guste no aparecer en los medios para dar explicaciones, es que dice que no se lo merece cuando pierde. “Sólo se lo merecen los que ganan”. Rafa, que en junio cumplirá 24 años, sigue siendo un tipo tan humilde como el que más. Y es que cuanto más alto estemos situados, más humildes debemos ser para dar ejemplo. Ahí reside la verdadera grandeza.

Pues Nadal ha vuelto a ganar ante el número uno del tenis mundial y vuelve a sentirse tan poderoso como preparado para reemprender su marcha y ser el mejor tenista del mundo. Espero que Nadal siga en su lucha permanente. Y deseo que un día logre ser el más mayúsculo de las efemérides y los anales del mundo del tenis. Ya que que si Federer es el mejor de la historia y Rafa siempre puede con el más grande, (de cada tres gana dos:14/21) ¿Quién será el más grande de siempre? Parafraseando a Sócrates, Sólo sé que no sé nada. Sólo sé que este Barça de Pep, Alonso y nuestro tenista Rafa Nadal son los mejores.

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