U-RU-GUA-YO

Tras tanto sufrimiento y sin ninguna alegría desde hacía 14 años, el Atlético de Madrid ha recuperado el tiempo perdido. En el año que peor se le presentaba, -acuérdense del 3-0 del Málaga y de la salida express de Heitinga-, nuestro Atleti ha conquistado un título de postín. Somos los primeros en ganar esta Europa League, eso ya nadie nos lo podrá quitar.

Durante esos catorce largos años, a nuestra generación nos ha dado tiempo de cambiar la peseta por el euro, de dejar de lado nuestros vestimentas de los Back Street Boys, de conectarnos a Internet sin parar y de llevar un aparatito llamado móvil a todas partes. Hemos visto ganar una Eurocopa a España en fútbol y un Mundial en balonmano y baloncesto. También hemos presenciado las victorias de Sastre, Pereiro y Contador en el Tour, las de Nadal ante Federer, las de Alonso frente a Schumacher y las de Gasol en la NBA. Y somos asistentes de primera mano de un hecho que parecía increíble. Un negro-Obama- capitanea el mundo desde la Casa Blanca.

Los atléticos han vivido esos catorce años en tercera persona y en la alcantarilla del infortunio. Siempre con las historias y gestas de antaño contadas por sus mayores, siempre con el elixir de vida del recuerdo. Porque todo tiempo pasado parecía mejor. Mejor, hasta el 12 de mayo de 2010. Día del resarcimiento rojiblanco. Tanto sufrimiento ha valido la pena.

Esta temporada el espíritu de superación se impuso ante todo pronóstico. Y es que somos del no cuando todos dicen sí y del sí cuando todos dicen no. No hay mal que por bien no venga, caer en Champions nos dio esta oportunidad en Europa. Una sensación que se asemeja a una montaña rusa de sensaciones amargas y dulces. Ayer tocó la parte gloriosa. La alegría reside en el esfuerzo y sufrimiento que supone la lucha. Sufriendo sabe mejor. Y es que lo dulce sin lo amargo no sabe tan dulce.

La final de Hamburgo fue esa melodía purificada que evoca y enaltece a toda una generación. A la misma generación de la que son integrantes Agüero, De Gea, Salvio, Domínguez y Jurado. La prórroga es el lugar idóneo para la generación de los JASP: jóvenes aunque sobradamente preparados. Todos los veinteañeros hemos soñados alguna vez de renacuajos en jugar una y ser el hombre clave. De Gea paró, Domínguez conectó con Jurado y éste le dio un pase a Kun que hizo una maravilla.

Pero fue Forlán, el de siempre, el del cuerpo y alma juvenil, el que nos entregó la fe y enseñó el camino a los pequeños zagales en Turquía y en Liverpool. El hombre que terminó con la sequía rojiblanca. Puso los goles para decir adiós a los aburridos tópicos y viejos fantasmas de una generación que le adora y canta en Neptuno al unísono: Uruguayo, Uruguayo, Uruguayo.

En la Supercopa podremos ajustar más cuentas pendientes si el Bayern vence en la Champions. El Atleti vuelve al sitio que se merece gracias al cirujano Quique y su receta mágica para el "enfermo" rojiblanco. El míster terminó manteado. Y Neptuno sonríe con el adiós al Pupas y al Patético gracias a un equipo Campeón. El rojo y el blanco invaden Europa.

Si tienes a Forlán todo resulta mucho más fácil. Los buenos siempre recuperan su grandeza en las rectas finales. Campeones. Y Neptuno es una fiesta. La canción de fondo ha pasado de ser la de los Back Street Boys a la de los Quiques Boys: Ni Messi, ni Cristiano. Las chocolatinas del U-ru-gua-yo. La historia cambió al Atleti, sin embargo ayer el Atleti cambió la historia. Vuelve un grande de España y de Europa. Que sea para siempre.

5 comentarios:

angel diaz dijo...

Felicidades Alfonso mantener a Quique os dará más alegrias

laura_carrasco dijo...

Que momentazo! Me alegro muchísimo por el atleti, lo merecía como el que mas! Ahora a Neptuno, que ya tocaba!

Elios Mendieta dijo...

Enhorabuena al Atlético.

Sólo una cosilla documentativa. El Málaga ganó al ATM 3-0, no 4. Un saludo Alfonso

ALFONSO LOAIZA dijo...

Gracias crack. Arreglado.

Anónimo dijo...

Viva el atleti

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