REFLEXIÓN DEPORTIVAMENTE CÁNDIDA

Aunque Anestesia Deportiva se trata de una página única y exclusivamente de deporte, hoy voy a hacer una excepción. O no. Porque para algunos el deporte más peliagudo posiblemente sea haberme aguantado durante estos años sin recibir ni una sola palabra a cambio.


ALMA CÁNDIDA


Huyo del halago y del elogio, son como los chicles, se mascan pero no se tragan, y en una discusión entro siempre al trapo. Testarudo por genética. Discuto con mis auténticos amigos. Transito por los extremos. Siempre fui de Tom y no de Oliver Aton. La mayoría eran de Zidane y yo de Savio, se disfrazaban de Goku y yo de Son Gohan. Se peleaban por el Power Ranger Blanco y yo quería el Azul. Cuando retiraban a Raúl yo lo reivindicaba. Igual por eso, ahora soy amante del juego y los pases de Iniesta o Xavi y no de los regates de Cristiano o Messi y considero una forma de rebeldía y originalidad ser del Atleti. Cuando lograba que todo me resultara más fácil yo lo complicaba. Me gustan las situaciones adversas. Me gusta el miedo. Los hombres valientes no son los que no lo sienten, sino los que lo afrontan. Mi madre aún me dice que tengo la piel de seda, será porque soy esponjoso. Para saber, anteriormente hay que hacer el intento de aprender a aprender. Para hablar ha habido antes que escuchar. Los parlanchines son los que más hablan, pero sin comunicar, sin decir nada, ya que murmuran siempre ocultando cosas. En este mundo del ruido y la algarabía, del mensaje mediático y mediocre, cada vez se habla más y se presta menos atención a la realidad social. No nos damos cuenta de que la sabiduría reside en la lucidez de los discretos. Matemáticas y Derecho a parte, siempre me atrajo el camino largo, y quise ser periodista deportivo. Como Robin Hood siempre tiendo la mano al más débil, siempre di antes de recibir. Como Machado, intento ser en el buen sentido de la palabra "bueno". Quiero más a mi hermano que a mi vida. Llámenme cabezón. Siempre fui de alma cándida y siempre lo seré. Todo gracias a cada uno de mis familiares, a las aventuras con mis camaradas y a los consejos de mis padres. El mejor legado que me han dejado es que me han otorgado su tiempo cada día sin merecerlo, sin darles explicaciones, teniendo broncas, pero es que las peleas gordas pasan hasta en las mejores familias. Gracias por soportar al alma de carácter cándida. Aunque os merecéis mucho más. Estas palabras son para vosotros. Os prometo que  jamás olvidaré el camino de regreso a casa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha encantado este articulo sobre todo porque demuestras haber escuchado cuando parec´´ia que te evad´´ias, porque como dice A machado por mucho que valga un hombre nunca tendr´´a valor m´´as alto que el de ser hombre.
Seguro que tus padres estan orgullosos de ti, piel de seda, coraz´´on de entrega

Panorama Fútbol dijo...

Discutir es parte de las relaciones sociales. Es imposible tener siempre buen rollo y buen ambiente.

Un saludo desde Panorama Fútbol

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