LOS RAMOS Y NAVAS DEL FUTURO

La Rojita no pudo emular a sus hermanos superiores. Los pequeños muchachos que dirige Luis Milla se quedaron con la miel en los labios tras caer en la final del Europeo sub-19 frente a Francia. Sin embargo, la derrota es lo de menos. La grandeza de este grupo de jóvenes se asienta en la alta dosis tanto cuantitativa como cualitativa de calidad y talento. Somos los campeones del mundo, pero las cosas se siguen haciendo tan bien como siempre en las categorías inferiores. Hay un estilo, la elegancia del fútbol sublime y pulcro del toque y entre tanto brillo no puede relucir un sólo futbolista. Las individualidades ganan partidos pero el primor colectivo suele conquistar campeonatos y sobre todas las cosas, corazones. No somos chovinistas, pero siendo andaluces queremos resaltar a los futbolistas de nuestra tierra.

Si el rostro es el espejo del alma. La Sub-19 es el fiel reflejo de la absoluta. La base es la cantera del FC Barcelona, siete futbolistas son blaugranas y han crecido en La Masía. Prueba fehaciente de que hay esencia culé en nuestras selecciones. No obstante, como en La Roja, el arte recae en manos de los andaluces, de los próximos Navas, Ramos y compañía. Ellos son los grandes partícipes de cohesionar a una cuadrilla formada de pequeños locos bajitos. Son los andaluces Luna, Ezequiel y Pacheco. El defensa Antonio Luna, tuvo el placer de jugar de titular la final Copa del Rey con el Sevilla, le tocó bailar con la más fea, un cara a carca frente al Kun y Forlán y cumplió como un campeón. El bético Ezequiel hizo las delicias en este campeonato con un penalty convertido en obra de arte que será recordado para siempre. Y Dani Pacheco, el emigrante malagueño, el gol en persona, el pichichi, el niño que no tiene techo, es canterano en el Liverpool y se lo rifan en media Europa.

Es para sentirse muy orgullosos de nuestros jóvenes futbolistas, los cracks del futuro. Son tiempos para deleitarse con el juego de una Selección histórica. No me cabe ninguna duda de que perder una final no nos hará ser menos optimistas. No se han desvanecido nuestras esperanzas, ni se ha dilucidado qué país posee más cultura. Esto es fútbol. Unas veces se gana y otras veces se pierde. Y este tipo de finales no están para ganarlas sino para divertirse y disfrutar. A estos chavales les servirá más esta derrota que haber conquistado el Europeo. Están en proceso de evolución, siguen aprendiendo y madurando y el arte de vencer se aprende en las derrotas, y las pequeñas pérdidas son las que conducen a las grandes conquistas. De momento, Ezequiel, Luna y Dani Pacheco se han llevado un verdadero triunfo, el haber confiscado un hueco en nuestras corazones. El cariño de tus paisanos no tiene precio. Nadie nos da soluciones para nuestros males en el siglo XXI por eso la trascendecia del deporte. Son los que nos entregan las alegrías. Disfrutemos del momento, Carpe Diem que dirían los latinos. Podemos estar tranquilos, los Ramos y Navas del futuro vienen pisando fuerte. Abramos paso a Ezequiel, Pacheco y Luna, los JASP, jóvenes aunque sobradamente preparados.

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