UN TROFEO DE SOÑADORES Y MARINEROS EN TIERRA

El Centenario cadista será duro, pero el tiempo todo lo cura. Las heridas, la decepción, el llanto, el dolor y la desesperación se irán de nuestro Submarino. Siempre hemos dado ejemplo y hemos marcado tendencia. Ese "Alcohol, alcohol, alcohol, hemos venido a emborracharnos y el resultado nos da igual" lleva nuestra seña de identidad.

Somos el submarino, no nos derrumbamos, siempre salimos a flote. Ya sea en Primera, en Segunda o en Segunda B. El sentimiento cadista seguirá impregnando nuestras venas de sangre azul y amarilla. Aunque que caiga, el Cádiz siempre se vuelve a levantar.

Por esos pequeños detalles que marcan grandes diferencias, caemos simpáticos con nuestro hechizo del sur. Un centenario en Primera sería el proyectil que necesita este Submarino Amarillo para permanecer entre los grandes de nuestro fútbol. Sin embargo, los errores nos han puesto entre la espada y la pared. Habrá que ir con los cuchillos entre los dientes y luchar como estajanovistas.

Ha llegado el Trofeo Carranza, el Trofeo entre los trofeos, patrimonio del gaditano y de la humanidad. Los máximos goleadores son Gento, Eusebio, Di Stefano, Puskas, Zico y el gran Mágico González. Casi nada.

Es hora de soñar y fantasear con un mundo amarillo mejor. Los más locos del lugar nos imaginamos a un Cádiz repleto de canteranos, de gente de la casa que aman y sienten ese escudo y que sueñan con meter un gol en el Carranza, lugar donde han visto al equipo jugar desde que eran pequeños, siempre sin jugadores gaditanos. No es porque haya mala cantera sino que no se deposita confianza en los mozos risueños gaditanos. Suso en el Liverpool y Chico en el Genoa son las pruebas fehacientes.

En nuestras tierras se generan y se empiezan a formar nuestros canteranos, pero no se los saca partido, no se vislumbran futbolistas gaditanos en el primer equipo. Todos desembocan a otros equipos sin converger embarcados viento en popa en el Submarino por el mar gaditano, por el Océano Atlántico desde la playa de la Caleta. Nuestros canteranos son marineros en tierra.

En Cádiz tenemos una deuda con la cantera y este déficit es de obligado cumplimiento solventar. Nuestros canteranos siguen siendo marineros en tierra anclados en la nostalgia y la reminiscencia de años dorados, inolvidables de la cantera que dotaba al primer equipo de jugadores irrepetibles grabados muchos de ellos en la memoria colectiva, como los hermanos Mejías, Juan José, Quevedo, Arteaga o el mítico Kiko.

Este Trofeo, el del Centenario, quizás el de menor ilusión cadista a tenor de un equipo en decaimiento feroz, servirá para que nuestros canteranos disputen minutos y se curtan en el Carranza. Cita en la que germinaron los grandes ídolos del cadismo. Este Trofeo es el Trofeo de todos los soñadores, de todos nosotros, los que cuando el levante sopla nos volvemos enérgicos. A mi no me cabe duda de que si el loco persistiera en su locura, se volvería sabio. Los locos abrimos el camino que luego recorren los sabios. Cádiz es tierra de marineros, soñadores, alegría, locura y, por tanto, de sabiduría. Y a partir de este Trofeo también será mar de canternos. Un Trofeo que rinde tributo a todos aquellos canteranos que se marcharon y que ahora pueden gozar con los Dani, Fran Cortés, Germán, Lolo Armario, Pecci..Éste es el Trofeo de los soñadores como Rafael Alberti y de los marineros en tierra como Pablo, Chico, Falcón y compañía. Hoy ante el Atleti, disfrutemos. Luego vendrá el Pozo de la Segunda B...

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