PROTECCIONISMO PARA TODOS

Estoy cansado de que en este país siempre nos encontremos con los mismos beneficiados y perjudicados de toda la vida, de que se permita que clubs como Real Madrid y Barça puedan endeudarse lo que quieran y de que sean los únicos equipos que aparezcan en todos los medios y a todas horas. Es increíble que se lleven la mitad de los derechos de TV. Parece que conviene que la Liga BBVA no la ganen equipos como el Valencia, Atleti, Sevilla, Villarreal o Athletic. Hay que poner freno en todos los aspectos posibles a la tediosa y monótona superioridad de los dos grandes de nuestro fútbol. Es un dimorfismo redundante y soporífero que entre todos podemos combatir.

Sólo pido justicia y respeto para todos. En un estado de derecho todos somos iguales ante la ley. Si algunos están defendiendo que se protejan a los grandes cracks, yo demando que sean sancionadas y se midan con el mismo rasero las entradas que reciben Messi y Cristiano que, -tirando de hereroteca-, los hombres que más faltas reciben de nuestra Liga, Eliseu del Málaga, Rubén Suárez del Levante, Ander Herrera del Zaragoza, Xabi Prieto de la Real Sociedad y el propio Reyes del Atleti. Ellos tienen más motivos para quejarse que ningún otro futbolista. Además si caen lesionados, sus equipos no disponen de relevos de garantías en el banquillo como pueden tener el Real Madrid o el Barcelona.

 Se ha armado un revuelo increíble con la entrada de Ujfalusi por ser Messi y el Barcelona los damnificados. Ha tenido una gran repercusión y el checo se ha convertido en una especie de criminal en serie. Pero, ¿Qué hubiera pasado si dos tuercebotas consagrados como Lass Diarra o Mascherano, que baten todos los registros de faltas cometidas hasta la fecha (una falta cada quince minutos) hubieran lesionado a un rival como los anteriormente citados? No aparecerían en ninguna parte. Juego limpio sí y mucho, pero proteccionismo para todos los futbolistas sin tener en cuenta la condición social. Messi, Cristiano, Iniesta y compañía son los mejores futbolistas del planeta, pero el jefe del rebaño es un animal como los otros. Sin urnas de cristal. Un hombre. Y por mucho que valgan éstos, que lo valen, nunca tendrán valor más alto que el de ser un hombre. Basta de fetichismo desaforado y desmedido, ya cansa e irrita. Como siempre, estoy con los que más nos necesitan, con los más débiles. Proteccionismo para todos.

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