RICKY ANTE SU DESAFÍO DEFINITIVO

Ricky Rubio es ya toda una estrella del deporte de la canasta. De esto no hay ningún tipo de dudas. El de Masnou tiene tan sólo 19 años y ya ha disputado unos Juegos Olímpicos y además fue una de las piezas importantes del Eurobasket del año pasado en el que nos coronamos reyes de la monarquía continental de basket. Ha conseguido dos Copas del Rey y muchísimos títulos internacionales como la FibaCup y la Copa ULEB con el DKV y la anhelada Euroliga con el Barça. Sin embargo, en sus cinco años como profesional no ha conquistado todavía la Liga que nutre diariamente a los aficionados de tiempo de magia, la ACB. Es el único título que le falta al descarado playmaker del conjunto culé. Tras un decepcionante Mundobasket, Ricky Rubio afronta esta temporada con más ganas que nunca. Primero tendrá una prueba de fuego en la Supercopa enfrentándose en las semifinales al Real Madrid y luego luchará con ahíco en la competición doméstica, su gran reto en el baloncesto europeo.

El base catalán no debe obcecarse en los puntos ya que él es capaz de dominar un partido sin lanzar a canasta. No tiene la necesidad imperiosa de buscar el aro porque posee como un tesoro lo que ha de tener un buen base: un jugador que hace mejor a su equipo. A un base debe quemarle el balón en las manos. O juega con él o debe pasarlo con intención. Entiende lo que necesita, aparece cuando hay problemas, es un entrenador en la cancha, el que ordena el tráfico. Tiene una gran responsabilidad por lo que ha de ser un jugador con carácter, liderazgo e inteligencia. Es el jugador más importante y debe controlar el `tempo ´del partido. Y todos estos requisitos los cumple a la perfección el base español.

Ricky no está de capa caída, sabe que no se vive celebrando victorias sino superando derrotas, que es de lo que realmente se aprende. Él juega en una posición que como Xavi en fútbol, pervive a contracorriente. Si un equipo juega bien, ellos se sienten bien. Si el equipo juega mal, todo el mundo los señala a ellos. Personalizan el juego colectivo. Hacen mejores a sus compañeros, pero necesitan sus acciones para que el juego tenga final feliz. Gajes del oficio para un director de la orquesta.

A los bases puros no se les deberían mirar los puntos. Ellos tienen que ser como un buen médico. El que te proporciona la medicina correcta y adecuada para cada enfermedad. Si hace falta pausa con el ataque estático, aconseja pastillas de freno para la visión panorámica del juego. Si es necesario el contrataque, recomienda medicina alternativa, jarabe contra el catarro y el resfriado para la velocidad y el dribbling. Que se complica y lo que hace falta es intensidad defensiva te medica con comprimidos esfervecentes para hacer el conjuro de estrechar el campo al equipo rival. El arte reside en encontrar la penicilina correcta en cada momento. No es casualidad, Corbalán fue un espléndido base y también un magnífico médico. Los padres de los Gasol obligaron a Pau estudiar el primer curso. El talento de ser base es como el de ser un buen médico. El uno cura pacientes en el parquet el otro los sana en las clínicas.

No hay que malinterpretar el juego de Ricky. No podemos hacernos falsas ilusiones con otra entidad. Él por si sólo es magnífico. Su relación más primorosa no está regida con el aro sino con el entorno. Y posee la misma cualidad de nuestros grandes campeones, la fortaleza mental. Como Gasol, Nadal, Alonso, Raúl o Casillas cuando empezaron, ha demostrado una madurez personal impropia de su edad.

Muchos dicen que es sólo un base talentoso y poco más. Será porque piensan que el talento es cuestión de suerte. Pero pocos se han parado a pensar que la suerte es cuestión de talento. La formación y el progreso de un jugador dependen de la persona y de su ansia y afán de superación. Tras el varapalo sufrido con la ÑBA, Ricky quiere demostrar esta temporada que es un auténtico mago del deporte de la canasta ganando el título que se le resiste, la ACB. Posiblemente, su último desafío en el Viejo Continente. Por cierto, a todo esto, a Xavi también le dijeron que tenía que mejorar su tiro para triunfar. Y hoy es considerado uno de los mejores futbolistas del mundo. Ricky ya tiene donde fijarse. Y es que los dos piensan en sus compañeros antes que en ellos. Xavi, Ricky. Ricky, Xavi. Tanto Monta. Monta Tanto.

1 comentario:

Alex dijo...

blog de videojuegos, cine, cómics, deporte y mucho más.
Saludos.

http://zonaboom.blogspot.com/

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