¿VALE LA PENA?

Sulfúrico, frenético, todo lo que hace se convierte en un trueno que estalla a la velocidad de la luz. Mourinho predica el pragmatismo en el pleno sentido de la palabra. Conoce el bien universal de la victoria y lo demuestra en cada oportunidad que le otorgan. Al técnico portugués le gusta ser pitado y adora tener que montar equipos retadores y desafiantes. A pesar de ser un aglutinador de poder es un hombre que encandila a los altos dirigentes. Posee un carácter provocador que le hace ser denostado por sus rivales y amado por sus aficionados.

Mourinho se mueve como pez en el agua en las cruzadas y en los enfrentamientos. Juega varios partidos en medio de cada encuentro. Vive inmerso en un mundo plagado de estrellas rutilantes a las que diluye con su mera aparición. Concentra el foco de todas las miradas, se enfrenta a miles de preguntas y siempre acaba llevándose la partida ante las cámaras. Su persuasión no está reñida con su seña de hombre estricto y mano de hierro.

Este curso, el entrenador luso no tiene entre manos ni a aquel genial Oporto de los Deco y compañía ni al maravilloso Chelsea de los petrodólares de Abramovich con el que conquistó varias Premier a base de fútbol vertiginoso a modo de flecha, ni tampoco al Inter al que le hizo ser una roca capaz de aguantar cualquier embestida. Mourinho entrena al Real Madrid. El glamour, la hegemonía mediática y una sagrada historia.

Mourinho es capaz de ensombrecer el papel de cualquier futbolista. Ayer, el Real Madrid jugó un auténtico partidazo en Champions como no lo hacía desde hace mucho tiempo y hoy estamos hablando más de él que del fantástico taconazo de Özil, de la sed insaciable de Cristiano Ronaldo o del buen hacer de teóricos suplentes como Arbeloa, Benzemá, Albiol o Lass. Mou es capaz de eclipsar, para bien o para mal las acciones de sus pupilos.

El mandamás del Real Madrid desprende un auténtico tufo a antibarcelonismo que le convierte en ídolo supremo de muchos. Tiene la capacidad de aglutinar en su figura el ideario de un ganador sin la imperiosa necesidad de poseer el mejor equipo. En eso no hay ningún tipo de discusión, los títulos le avalan. Puede que sea el mejor entrenador del mundo, le saca el mayor beneficio y jugo a cada jugador. Sin embargo en la vida hay que perservar las buenas formas. El deporte no construye el carácter, sino que lo revela. La egolatría de Mou es evidente y la saca a la palestra en cuanto encuentra un hueco. El día que caiga, las críticas podrían volverse atronadoras porque cuando no hay humildad, las personas se van degradando.

Mourinho no debe confundir entre valor y precio, honestidad y cinismo. Poner freno a la opulencia blaugrana será muy difícil. Pero no creo que valga la pena conquistarla a cualquier precio. Las últimas expulsiones de Ramos y Xabi Alonso han sido tan ridículas como grotescas. La imagen del club está en juego en cada partido. El ser que lo tiene todo bajo control mandó a su portero suplente, Dudek, con el que no cuenta ni para la Copa, a que hablara con el capitán Casillas para que éste le dijera a sus compañeros Xabi Alonso y Sergio Ramos que buscaran la expulsión. Un esperpento.

El fútbol incientífico y azaroso como pocos deportes nos tendrá en vilo toda la semana. El caviloso Guardiola contra el avasallador envarado Mourinho. Las gambetas de Messi contra las bicicletas de Cristiano. El toque sosegado del Barça frente al juego vertiginoso del Real Madrid. ¿El alboroto madridista podrá enmudecer al silencio blaugrana en el Camp Nou? Y sobre todo, la axiomática e irrefutable cuestión, ¿valdría la pena de cualquier forma? El problema no es el fin sino los medios. ¿La animadversión que vive actualmente el Madrid le pasará factura? Lo que hay es una cosa evidente, Mourinho está dónde quería, en la parroquia de más renombre y solo ante el mundo. ¿Pero serviría de algo tenerlo todo si se pierde el alma madridista de equipo de buena lid?. Muchas interrogantes. En mi modesta opinión, considero que sería en vano ganar unas horas de sueño desafiante como para perder tantos años de vida modélica. ¿Dónde quedó el señorío del Real Madrid?

No hay comentarios:

Publicar un comentario