CASTILLO DE NAIPES

El sevillismo está que trina. Y no es para menos. La parroquia hispalense no da pie con bola. Los de Manzano contabilizan cuatro derrotas consecutivas en Liga y este miércoles se juegan la vida europea ante el líder más consolidado del viejo continente. El Borussia Dormund visita el feudo del Sánchez Pizjuán, que está siendo una bicoca para los equipos visitantes. La última victoria del cuadro andaluz data del 14 de noviembre cuando se llevó los tres puntos de La Romareda ante el farolillo rojo de la competición doméstica.

El nerviosismo y la incertidumbre pululan por el seno nervionense. Del Nido no se anda con chiquitas y dos partidos más sin conocer la victoria ante los próximos rivales Borussia Dormund y Real Madrid podrían traer consigo la destitución de Gregorio Manzano. En la cúpula sevillista gustan Marcelino y Fran Rijkaard. Aunque obviamente, tras la debacle con Jiménez y Álvarez, los malos resultados parecen no señalar al banquillo.  

El Sevilla sigue sin un centrocampista capaz de echarse el equipo a las espaldas moviendo el esférico con rapidez. El mercado invernal abriría una oportunidad para fichar nuevas caras en la zona ancha del terreno de juego. Sin embargo, ése no es el problema capital del Sevilla. Ya que el mejor equipo de Juande nunca tuvo un centrocampista de esas características. Dani Alves era el motor del equipo y los pivotes tipo Poulsen o Keita hacían el trabajo sucio con brillantez.

La retaguardia del bloque sevillano siempre fue rocosa y sólida. Basaba su fútbol en una buena defensa para salir raudos y veloces y como una exhalación al ataque, era un equipo que jugaba a otra velocidad con la sexta marcha metida y el freno de mano echado atrás. Escudé y Javi Navarro formaron un tándem infranqueable y David Castedo era un auténtico pulmón.

En este curso se echan en falta a jugadores como Adriano y Squillaci, vendidos en el periodo estival y Cala, cedido al Cartagena a pesar de ganarse un puesto a base de goles ( marcó tres tantos importantísimos en cinco encuentros). Y también a futbolistas como Fazio o Dragutinovic, que ya ultiman su puesta a punto como Navas y Luis Fabiano.

Manzano no da con la tecla. Sus números: 12 puntos en diez partidos disputados son más que preocupantes. Ya son peores que los que ostentaba Antonio Álvarez: 8 puntos en cinco encuentros. Se ha levantado un castillo de naipes en la zaga. El técnico jiennense ya ha utilizado a todos sus hombres disponibles en la retaguardia al menos en dos encuentros. Luna, Escudé, Konko son los teóricamente suplentes y Dabo, Cáceres, Alexis y Fernando Navarro, los cuatro que más minutos han disputado. Tres de ellos nuevos esta misma temporada.

La defensa sevillista con Gregorio Manzano es la que peores números presenta en la Primera División de nuestro fútbol. 21 goles en diez encuentros, empatando en dígitos con el Málaga y superando a equipos como Sporting o Zaragoza. Solo ha dejado la puerta a cero en un partido (Valencia en casa) desde que el ex-técnico del Mallorca se hiciera cargo de la nave andaluza. Y es que Manzano tiene entre manos la peor defensa nervionense de este siglo. En el último lustro el Sevilla nunca había llegado a los 26 goles en contra en la jornada 15 de Liga.

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