CUENTA LA LEYENDA

La leyenda cuenta que un atlético nunca se da por vencido. El conjunto del madroño es la capital del país de los hechos sin precedentes. Al navegar en su barco nunca sabrás a qué mar llegarás a desembarcar, al de la angustia o al del entusiasmo. El paroxismo es su fuente de vida. Se nutre de exaltaciones extremadamente extremadas. No escribe nunca prosa. Se alimenta única y exclusivamente de poesía. Si le dan un papel con directrices a seguir, escribe por detrás. Siempre alude al maniqueísmo, a los contrastes sin puntos intermedios. En el Atleti no existen los porqués. Nadie es capaz de encontrar una explicación que logre una pizca de verosimilitud. No se puede asegurar nada con el Atleti. Siempre es del no cuando todos dicen sí y del sí cuando todos dicen no. Es distinto al resto. Nunca me jugaría dinero si dependiera del Atlético.

Hasta hoy. Porque hay días en los que uno se despierta con el pie derecho y ve el cielo azul y todo color de rosas. Y hoy es uno de esos, en los cuales el optimismo se vuelve antropo-ilógico. Tengo la sensación de que el Atleti va a dar la campanada. No soy del Atleti, pero creo en sus leyendas románticas. No soy del Atleti, pero siento que hay algo de mí en él. Una victoria ante el Real Madrid supondría ganar más que un título. Vendría a significar el triunfo del equipo de las andadas que no valen nada, del emblema de la transgresión al duopolio y la bipolaridad reinante en la Liga BBVA, de la bandera del color de la esperanza y de la lucha. Quiero pensar que la Copa es diferente y que los colchoneros entonarán la melodía de los sueños posibles.

Además si por algo se distingue el Atleti es por tener la posesión del triunfo más grande, el de aceptar la derrota. La conquista no le conquista y la derrota no le derrota. O eso al menos, cuenta la leyenda. Seguro que para esta noche tiene guardadas varias páginas para escribir una de desastres o aciertos típicamente rojiblancos. Pero pase lo que pase, las historias vividas por el Atleti dan para mucho porque como cuenta la leyenda, los relatos más bellos suelen ser los contados por los derrotados que no se dan nunca por vencidos. Mientras el vecino rico se olvida de que lo importante no es la llegada a Ítaca sino el camino para llegar hasta ella, el Atleti intentará reflotar tras tocar el fondo del mar para poner punto y final a su maltrecha pugna ante el más poderoso. El Betis mostró ayer el camino. La leyenda continúa. Ganar los dos títulos no fue cuestión casual, fue la consecuencia de una causa: el espíritu de superación. El Atlético necesita liberarse.




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