ÖZIL, DE GUINDA A PASTEL

Mesut Özil ha traído de Alemania el juego asociativo y altruista que se echaba en falta en la Casa Blanca. Es el jugador en el que recae todo el peso futbolístico del conjunto merengue. El centrocampista bávaro es el máximo asistente del equipo (el 3º de la Liga detrás de Messi y Alves) juega sin reclamar nada, busca a sus compañeros con asiduidad, juega con una soltura pasmosa y con el balón es los pies da siempre con la tecla de la mejor opción.

Por calidad-precio, se trata del mejor fichaje del Real Madrid el en último lustro. 15 millones era una bicoca para Florentino al que se le puede reprochar sus compras destinadas a ventas en camisetas, pero lo que realmente le entusiasma representa el bien que no tiene precio, la fantasía. Mourinho prefería un delantero de la vieja escuela. Un Adebayor. Sin embargo, al no ver sus deseos cumplidos, nadie en su sano juicio, descartaría un jugador de esta estirpe de jugones. Al madridista no le han requerido ser un príncipe azul para erigirse como el rey del césped. Vino como una guinda para el pastel y hoy día, es el condimento que nutre al pastel. No vale de guarnición sino de solomillo. Si él estornuda, el Real Madrid se constipa.

Su edad, 22 años, no ha sido impedimento para transformarse en el faro del equipo de Mourinho. Por sus botas pasa el fútbol del Real Madrid. Es el futbolista más importante para el entrenador portugués. Es al que más libertad le otorga y al que más necesita para desequilibrar la balanza. El Deco del Oporto, el Lampard del Chelsea o el Sneijder del Inter.  Su talentoso toque recuerda tanto al tiqui-taca del Barcelona como a la elegancia de Zinedine Zidane. No en vano, en su contrato se estipula que si es Balón de Oro algún año, el Werder Bremen percibirá un montante económico como prima.

Aunque aún un pasito por detrás, si lo más parejo a Xavi fuera del Barça es Cesc, Özil es el álter ego de Iniesta en su país, que con el gran Joachim Löw al frente, ha terminado por atar los cordones del juego correoso alemán con la esencia de nuestra Selección. Ya que no olvidemos que el técnico es un auténtico enamorado de nuestro estilo de juego.

El gran rendimiento de Özil no ha pasado desapercibido. El Bernabéu es un clamor, le rinde tributo en cada sustitución y ya se ve en su figura un hombre llamado a marcar una época con la zamarra blanca. Además está certero de cara a portería. Ha marcado cinco goles en Liga, tres goles más que el delantero Benzema. Todas las dianas han sido con su pierna buena, la izquierda. La cual está llamada a escribir páginas doradas en la historia del madridismo. El Olimpo de los Dioses blancos ya le tiene abierta las puertas al pequeño gran Özil.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El amo es Cristiano.

Anónimo dijo...

cristiano es un fenómeno, pero özil no le deja nada que desear...

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