BENZEMA GATO, BENZEMA LEÓN

- Llévate la cazadora ( Una madre a su hijo antes de salir una noche desapacible)

De la parte más indócil de un futbolista: el pie, depende la felicidad de mucha gente. Felicidad efímera y pasajera pero a fin de cuentas felicidad. De ahí que los jugadores tengan en sus botas la capacidad de anestesiarnos. Son los entes consoladores en este siglo de la indiferencia en la economía y en la política. Logran que saltemos de nuestro asiento de alegría a pesar de nuestra vagancia para la movilización. Juegan con la ilusión de miles de espectadores y hacen que reviva el niño que llevamos dentro. 

Realmente un futbolista sin madurez puede evocar a la infancia fehacientemente. Pongamos el caso: el galo Karim Benzema. El ariete francés ha despertado este mes pero antes la abulia lo corrompía, como a un servidor de renacuajo en clase de Plástica (asignatura que odiaba dadas mis pésimas dotes para el arte de pintar) 

De Benzema nunca se dudó de sus técnicas como pintor, se sabía que con anterioridad dibujaba cuadros maravillosos. Pero le faltaba fe y coraje. Ese don maravilloso que viene y va pero que bien reclama la camiseta impoluta del Madrid.  

Mourinho ante tal tesitura, lesión de Higuaín incluida, quiso espabilarlo pero luego perdió la confianza y hasta pidió a Adebayor. El técnico luso sabe a la primera abrigar al futbolista y hasta cantarle una nana si se deja acurrucar. La infinita mayoría de sus ex lo defienden a ultranza. Deja huella. 

Benzema es más de él y sus circunstancias. Vivía ensimismado. Mourinho le regalaba minutos que desaprovechó. Él mientras ni sentía ni padecía. Justo hasta que un día, antes de salir a cazar su presa pasó tanto frío en el banquillo que se acordó de un palabra de Mourinho: "Gato" (aunque no se refiriera a él) y rugió y dijo: si yo siempre he sido un León. 

Al bueno de Karim le ocurrió lo mismo que a todos nos sigue pasando,-más mayores, más pequeños, más buenos o más malos en plástica- con nuestras madres y la chaqueta, casi nunca las hacemos caso pero siempre acabamos acordándonos de sus sabias palabras.

Este curso Benzema ha participado en 28 goles del Madrid. 20 tantos y 8 asistencias tienen su firma. Un dato impensable a principios de temporada. Seguro que sigue siendo el mismo chaval joven de carácter introvertido, pero ahora se ha transformado como jugador al comprender por si solo que con la chaqueta del Madrid prescriben los gatos y únicamente pasan a la historia los leones. Se ruge, no se maulla. Así se levanta del asiento hasta el pater familias Florentino. La madre Mourinho sabe y explica que el mérito pertenece a Benzema.

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