BRUNO SORIANO ENTRE CULÉS

El Barcelona capitanea la Liga a base de un bien tan preciado como el pase. Sus futbolistas se asocian a la perfección, juegan casi de memoria y llegan con facilidad a la portería a base de toques y más toques de balón. Los jugadores culés lideran las estadísticas de pases casi de forma íntegra. Xavi, Iniesta y Alves son por ese orden, los futbolistas que más pases han realizado en la competición doméstica, el quinto es Leo Messi. Pero en la fiesta de los pases se ha colado Bruno Soriano, el cuarto en dicho cómputo.

El centrocampista del Villarreal es cada día mejor futbolista. No solo saber jugar sino que también hace jugar a sus compañeros. Roba y trabaja como un estajanovista y da sentido pleno al juego de los Valero, Cazorla y cía. Tiene la edad perfecta para esto del deporte rey: 26 años. Es indiscutible con el Submarino Amarillo, lleva más de 100 partidos en Primera y ya ha sido internacional con los campeones del mundo. Aunque todavía le falta la espinita de probar el sabor del gol, pero todo se andará.

Bruno es el máximo exponente de la cantera en Villarreal. Un ejemplo para todos y el relevo perfecto para Marcos Senna. Con el brasileño tenía un buen espejo donde fijarse. Un lujo para una ciudad de apenas 50.000 habitantes. Ha copiado su sobriedad y talante altruista. El valenciano es a día de hoy el pilar básico de Garrido, el jugador de campo que más minutos lleva disputados este curso con la elástica amarilla. Y por si fuera poco, además de llevar el gen del toque blaugrana, Bruno es con diferencia el centrocampista que más balones roba de la Liga. Un mediocampista de los de antes. Que no roba únicamente o construye solo. Es bifuncional: roba y pasa. Es el dueño y señor de la zona ancha. Un elogio al juego asociativo. Al fútbol de siempre.

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