MÁGICO, PATRIMONIO HISTÓRICO DEL FÚTBOL

El próximo jueves 7 de Abril será el partido del Centenario cadista con el gran Mágico González como actor protagonista. El fútbol hecho persona y realidad. La cita es un motivo obligatorio para rendirle otro merecido tributo al mago salvadoreño. A pesar del mal momento que vive inmerso el conjunto amarillo, debemos enorgullecernos de que Dios quisiera fundir el arte y la magia en la Tacita de Plata. La magia de la espontaneidad de Mágico González y el arte desmesurado de nuestra afición cadista.

Ambos nos beneficiamos de nuestros rasgos, se enriquecía Cádiz del carácter bohemio y la indisciplina de Mágico que le impidieron su salto a un equipo de mayor magnitud y sacaba tajada el Mágico del hechizo del sur gaditano, de nuestros beneplácitos y consentimientos, del frenesí, la exaltación y la pasión del jugador 12 en Carranza. El hombre bohemio hecho para la ciudad permisiva.

Los jóvenes que ahora vamos al Ramón de Carranza, nacimos ya con un mito y una leyenda a la que adular. Un ente mitológico, capaz de estar en el banquillo por haber venido de "juerga" y que la afición le reclamara insistentemente al entrenador por su no inclusión en el once. Solo podía pasar en Cádiz.

Mágico González siempre reconoció sus males, su indisciplina, su irresponsabilidad porque como él mismo decía: "no me gusta tomarme el fútbol como un trabajo. Si lo hiciera no sería yo. Sólo juego por divertirme". Era un genio del fútbol que vino al mundo de un firmamento vacante de obediencia, orden y formalidad, con la única responsabilidad de jugar al fútbol como los ángeles. Como Best, como Maradona, como Ronaldo. Poseedor de espíritu libre. Amante de la noche y de sus territorios prohibidos.

En Cádiz le guardamos como a un tesoro en nuestros corazones. Aún algunos sin haberle visto en acción. Y es que las divinidades quiebran los aranceles del tiempo pretérito, por ello nos pertenecen a todos. Mágico es de los cadistas de ayer y de hoy. Un futbolista perteniciente a cualquier aficionado a este maravilloso deporte en el que Mágico poseía un don sobrehumano. Un patrimonio histórico del fútbol. Como el rey del flamenco, trasnochador.

El amor en el deporte rey es un juego en el que ambos jugadores pueden ganar. Ganamos los dos por goleada. El jugador 12 del Cádiz, la soberbia afición cadista y el jugador número 11, el magnífico e inigualable Mágico González. La afición gaditana le sigue adulando, nuestro mago continúa viviendo la vida sin pensar, a su manera. Sin pisotear a nadie, sin ponerse medallas, respetando más al fútbol que a él. Posiblemente por ello no haya un héroe tan querido como nuestro Mágico. Cuidando más al cuero que a él mismo. Y aunque no sea el mejor momento para las celebraciones, hay que llenar Carranza y disfrutar. Como dice el salvadoreño, "Vivir es ser feliz". Ese siempre ha sido nuestro mejor trofeo. Dar ejemplo con una sonrisa. Desempolvaremos ese título perdido en un año jodidamente jodido con la figura de MÁGICO GONZÁLEZ. Un grande entre los grandes.

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