LA SONRISA DEL GETAFE

"Si lloras por haber perdido el sol las lágrimas no te permitirán ver las estrellas".

El Getafe colinda el atolladero. Cinco son los puntos que distancian al bloque azulón del descenso. Un bagaje más que preocupante. Y hasta hiriente y lacerante: los de Míchel estarían en la segunda vuelta en puestos de descenso. Para conseguir la puntuación del año pasado necesitarían ganar ocho de los nueve partidos que restan en nuestra Liga. Nueve finales ante Valencia, Zaragoza, Sevilla, Mallorca, Villarreal, Almería, Real Madrid, Osasuna y Real Sociedad. Posiblemente los últimos encuentros de Míchel como técnico getafense.
 
El entrenador madrileño quiere despedirse con un buen sabor de boca y salir por la puerta grande del Coliseum. Se lo merece. Estamos hablando del hombre que salvó al equipo cuando estaba medio muerto y luego hizo la mejor temporada del Geta en su historia. Este curso se echan en falta los insustituibles goles y pases de Roberto Soldado y Pedro León, pero la reminiscencia del pasado no puede ensombrecer la esperanza del presente. Míchel tiene plantel como para superar este bache.
 
La segunda parte ante el Barcelona es seguramente el camino a seguir. El máximo goleador con la elástica del Getafe en Primera, Manu Del Moral enseñó el sendero a trazar. Es el futbolista llamado a tirar del carro. Tiene calidad suficiente para echarse el equipo a las espaldas y ha estado en la parroquia del sur de Madrid a las duras y las maduras. Ha crecido junto al Geta. Ha aprendido, ha sufrido y ha experimentado una evolución brutal. No es un delantero puro, no es Soldado, pero este año lleva más tantos que el jugador del Valencia en Liga y los mismos que estrellas consagradas como Forlán o Kanouté. A veces tenemos que perder algo para darnos cuenta de lo que ya teníamos en casa. Manu ha encendido la luz en la vida oscura post-Soldado. No hay tiempo para los lamentos. El delantero andaluz pinta la sonrisa de Getafe con sus dianas.

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