LOS PUTOS AMOS

Los focos del fútbol actual también son para los entrenadores. "Guardiola y Mourinho tienen más protagonismo que Messi y Cristiano" reconoció ayer Jorge Valdano en el Mirador. Pep no necesitaba ningún altavoz, el juego del Barcelona habla por sí solo. Sobre la metafísica del fútbol de toque sosegado no hay dudas ni escépticos, enamoran con esa poesía que se escucha con el corazón. El argumento futbolístico es superior y sus pupilos se lo saben de carrerilla. Sin embargo las dudas han surgido con la afonía de sus principales ejecutores y la derrota copera.

Pep no quiso dejar un recado para Mourinho, al técnico catalán ni le va ni le viene, pienso que se trata de un mensaje meditado con un claro destinatario: los barcelonistas. Un mensaje emotivo y parcial que atrape a sus futbolistas y a su gente. Para que no haya pájaras. Para que se instale entre la retahíla de ruidos el argumento pasional que a veces se echa en falta en Can Barça. Es una carga emocional. Quizás lo haya propiciado Mourinho señalando a su homónimo con el dedo acusador. Seguramente Pep lo ha aprovechado para entrar al trapo. Tocaba. Empieza la última batalla y la definitiva del ramillete de Clásicos.

Mou y Guardiola tiraron en rueda de prensa de Einstein y Llach. Un partido de fútbol-científicista contra fútbol-filarmónico. Lo mediatizado lo absorbe todo. No obstante, el fútbol al final es impermeable. Entre la lluvia de aspersores y temas varios vencen los 90 minutos, dictan sentencia el balón y el terreno de juego. Los verdaderos putos amos son los artistas. Esos jugones que encienden nuestra bombilla de sentimientos con una jugada sublime, con un gol de bella factura, con una parada estratosférica, con un simple pared, con un taquito o una gambeta.

El espectáculo lo ponen los jugadores. Xavi y sus pases y medias vueltas, Di María y su velocidad vertiginosa, Cristiano y Messi en su lucha por la corona mundial, la magia de Özil, las subidas de Alves y Marcelo, el despliegue de Piqué, Ramos y cía, las intervenciones milagrosas de los santos: Valdés y Casillas. Y es que al final los que más santifican y dignifican este deporte son ellos. Los que han escrito las páginas más doradas del fútbol. Los jugadores. Los putos amos. Que ganen los mejores, son los que si quieren cambian el devenir de un encuentro. Porque como diría el alemán Beethoven: "Todavía no se han levantado las barreras que le digan al genio: De aquí no pasarás" Ojalá al final del encuentro solo hablemos de los genios del balón y no sobre el trencilla que hasta tiene nombre de compositor Wolfgang Stark. Música maestros.

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