OVACIÓN A INIESTA

El valor de Andrés Iniesta está fuera de dudas. Aunque es uno de los futbolistas que más halagos recibe, como los mejores maestros intenta pasar desapercibido. No se mira al ombligo, las flores se las tiran otros. Menotti explica siempre que "el Barça es Iniesta y diez más", Rooney al término de la final de Champions de hace dos años, se deshizo en elogios y comentó que era el mejor del mundo y hasta el propio técnico del eterno rival, Mauricio Pochettino siempre encuentra el momento para decir que el mejor futbolista que conoce es el centrocampista blaugrana.

Andrés nació en Fuentealbilla, Albacete. Allí ya tiene una calle con su nombre por hacer cada día más grande a un pequeño pueblo de apenas 2000 habitantes. Una localidad en un lugar de la Mancha de cuyo nombre siempre nos acordaremos. Iniesta es el mejor exponente de nuestro fútbol. Dignifica con su canto melódico el territorio de los molinos y los gigantes. No sabemos si a Cervantes se le habría ocurrido escribir un relato con un personaje que todo lo que dice es con una palabra: balón. Pero lo que es seguro es que se sentiría muy orgulloso del futbolista español.

Messi asiste, corre y desborda más y quizás por eso sea el mejor jugador del mundo. No obstante la tormenta de goles del 10 culé no eclipsa la lluvia de dulzura de nuestro don Andrés Iniesta. Es el paladín del fútbol-arte en la actualidad. Juega como los ángeles y se paraliza el mundo cuando el cuero llega a sus pies. Haga lo que haga siempre te colorea la jugada que parece más fácil, pero que realmente es la más complicada. Es el cable que enciende la luz de la belleza. Para entender qué es el fútbol a día de hoy, hay que pronunciar el nombre: Andrés y el apellido: Iniesta. Va ligado a la historia sagrada de nuestro deporte.

El respetable es sabio y por eso Iniesta es el jugador que más veces sale ovacionado de un terreno de juego. Una metáfora que resume todo su arsenal futbolístico y su ramillete de valores humanos. A la vez que se acerca el día del Libro y por  la figura de Cervantes y el gol de Andrés en la final del Mundial, me inunda la locura como al Quijote y voy viendo gigantes en vez de molinos. No soy pitonisa y no sé quién ganará. Pero sí que presiento al Bernabéu rindiendo tributo a Andrés Iniesta. Si ocurre vencerá el fútbol en el estado más puro y en un templo del balompié como el Santiago Bernabéu. Las divinidades como Iniesta no entienden de hinchadas de equipos sino de la mejor afición, la  del fútbol.Sería otro merecido aplauso al Ingenioso Hidalgo Don Andrés Iniesta De la Mancha.

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