DERROTAS

Michael Jordan; "He fracasado una y otra vez en mi vida, por eso he conseguido el éxito".

La derrota escuece y su sabor es amargo. Nadie la quiere. Todos preferimos la diversión de la victoria y sus festejos. Sin embargo se aprende más de ella. La derrota purifica. Nos sana de impurezas. Deberíamos desterrar los falsos mitos del exitismo. No es más grande quien más gana sino el que se supera y se levanta de cada traspié. Somos lo que somos por nuestros fallos. Ni, tú, ni yo, ni nadie, nacimos sabiendo, la ciencia infusa no existe, el acierto proviene de cada error, de cada tiro a la culata. Este miércoles mi hermano tuvo la última posesión de balón ante Priego en el Campeonato de Andalucía con un punto abajo en el marcador, se jugaban la clasificación: casi la gloria o el estrépito fracaso. Fue valiente o majareta y se la jugó a pesar de no estar haciendo un buen partido. La pelota no quiso entrar y se salió de dentro por mala elección o por mala suerte, eso es lo de menos. No hay más vueltas de hoja. Perdieron y necesitan un milagro para no irse antes de lo que pensaban.

Es jodido caer derrotado. Sentir la melancolía del que había planeado una cosa y le salió otra. De que pudo ser y no fue. La tristeza irrumpe entre sus sentidos. Al probar a qué sabe el fracaso, se te inclina hacia abajo la mirada, te desaparece la sonrisa, se te encoge el corazón y hasta se te puede escapar una lágrima. Es ley de vida. Somos humanos y nuestros sentimientos funcionan como seres vivos que somos. No obstante, la derrota es moralmente superior. Las victorias muchas veces empobrecen a las personas, crece nuestro ego como la espuma y alguno que otro se vuelve insoportable y amigo de la memez. Cada derrota duele como un pellizco en el alma pero al final humanizan. Sé lo que hay dentro de mi hermano y aprenderá mucho de este incidente. Si enseñamos a los chavales, después no necesitaremos hacerlo con los adultos. Para alcanzar la madurez hay que beber antes de la fuente de los malos tragos.

Mañana tienen el último partido del Campeonato y necesitan ganar de 15 puntos al próximo rival y esperar resultados. Estoy segurísimo de que si mi hermano con un puntuaje de 14 arriba tuviera la última posesión se la volvería a jugar. Ahí reside verdaderamente el espíritu contestario y combativo. No en meterla, no en fallarla, sino en volver a interlo y no desvanecerse. Porque no se vive celebrando victorias sino superando derrotas que diría el Che. A mi hermano Gabo le he inculcado para que crea en la poesía, en el espíritu raulista y hoy mismo me ha dicho unas palabras mágicas: "Aún Podemos". Hay que creer en el poder hechicero e irrenunciable de los sueños. Son hermosos. Y aún es más bello el despertar del que hablaba Machado.

Estos Campeonatos no están para medir resultados. El baremo auténtico es el de formación. La base radica en educar a los niños para que no sean hombres de éxitos sino de valor, no hombres admirados sino respetados. Si logran darse cuenta de que el sol saldrá por el mismo lado mañana, que es sólo un juego, no un drama, aunque queden eliminados mañana y hayan vuelto a fallar esa última posesión, habrán ganado el Campeonato. El de la vida, que también es un deporte y el más importante de todos.

3 comentarios:

jairo F.Quindós dijo...

alfonso los valores de este post los comparto al 100% sobretodo la superación ese es el mejor valor, saber levantarte tras una caida, ojala ganen de más de 14 a ver si al menos logran su objetivo.
Saludos desde mis mundos

sraly dijo...

Estas últimas dos mañanas he decidido pasarlas haciendo algo que me gusta: ver partidos de baloncesto. En el catálogo tenía las posibles descargas de los playoff de la NBA o el repaso a algún encuentro de ACB, LEB o Liga Femenina. Pero para qué quedarse apagado ante una pantalla si puedes sentir la realidad. Por eso cogí mi bici y me acerqué a Carranque a ver el Cº de Andalucía caadete, la misma categoría que entreno. Vi varios partidos por la mañana y repetí por la tarde. Por la noche, sin saberlo, en twitter me encontré con Alfonso, el autor de este blog y curiosamente me comentó que su hermano jugaba en el CB San Fernando, equipo al que había visto luchar contra los elementos frente al incontestable Cajasol.

Quizá por esa conversación decidí acercarme a ver otra vez al CB San Fernando, cuya afición (padres, por supuesto) es la más bulliciosa y animosa de todas. Viendo el rostro de sus componentes intuyo que muchos sob de clase obrera, currantes, quizá parados, o simplemente 'locos' (no tan bajitos) de sus hijos porque no es fácil tomarse varios días entre semana.

Me dejo de rollos y voy al partido. Siendo franco, creo que Priego no es mejor equipo que San Fernando, pero ha jugado menos tensionado, más tranquilo y con las ideas más claras (defender y correr), mientras que a los gaditanos les ha podido esa ansiedad, precipitándose en las acciones y cayendo en individualismos, propios de estas categorías. El Priego ha desarrollado defensas más agresivas, tanto una press como una 1-3-1 que le costó atacar al SF. En ataque se beneficiaba de buenas penetraciones del 4, 6 y 16, lecturas de ayudas y segundas opciones, pero la mayor parte de los puntos venían de acciones de transición.

Viendose unos 10 abajo, SF fue más agresivo, subió la línea en ataque (buen trabajo del 7), compuso una 2-3 con ajustes e interpretó mejor las líneas de pase. Eso le permitió correr y meterse en el partido, pero Priego se mantuvo vivo dada la precipitación de su rival para darle finalmente la vuelta al marcador. SF mantuvo la fe pese a su desacierto exterior y tras un 2+1 del 10 y varias acciones de contraataque del 12 y el 7, tuvo una posesión para ganar.

Tu hermano se fue decidido hacia dentro después de agotar pocos segundos de posesión, sin haberse creado una ventaja suficiente con un buen movimiento de balón, pero sin miedo. La defensa se cerró y él tuvo un lanzamiento forzado con su mano buena, pero rebotó en el aro sin entrar. Reclamó una falta que no se pitó.

Fue una lástima, pero como dices debe ser interpretado como un paso más en el camino, una huella en la que reflexionar, sacar conclusiones y no detenerse en su amargor. Mañana toca Almería, un equipo al que no será fácil superar por más de 15 (ganó +20 a Priego), pero tras dos partidos viéndolos, estoy seguro que los chicos de SF no dejarán de luchar por su sueño.

Ángel Ruiz dijo...

Fantástico artículo y bonita manera de expresar lo que cuentas. Cuanta razón hay en estas líneas. Se reflejan los valores que deberían tener los deportistas y de los cuales muchos de los llamados de élite o cracks carecen. Pocos son los humildes y también pocos los que sobreviven a las adversidades.

Suerte para el objetivo de tu hermano y saludos.

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