BAD BOYS

Genios incomprendidos, rebeldes sin causa. Hombres ensimismados al margen de la historia y de lo que les rodea. Mitos que viven para vivir no más. Tiran de improvisación, se salen de los circuitos oficiales y frotan esa lámpara que entrega deseos a los más osados del lugar. Son los 'Bad Boys' del deporte. Aquellos héroes-villanos que ni saben ni quieren montarse al mundo currante de la regularidad ni ajustarse en una norma establecida. Y como en toda buena historia se necesitan personajes de este calibre genuino y carismático.

La triste noticia del fallecimiento de Simoncelli conmocionó al mundo. Ogro para unos y Príncipe para otros. Era un chico excéntrico, el heredero de Rossi. Atrás quedan los líos con Bautista y Barberá a los que llamó llorones e hipócritas. También logró sacar de las casillas a los que menos sangre parece correr por sus venas como el tranquilo Dani Pedrosa. Él era Dani el Travieso. Su carácter indómito, sus pelos largos, le otorgaban la vitola del chico malo de la película y de la parrilla. Expresaba su rebeldía con cada gesto, era elocuente como pocos, a lomos de su moto o sin ella.

El pilotaje del italiano fue una expresión de vida, mostró su empuje en cada circuito y siempre será recordado por esa autenticidad, como un grito al imposible. "Mi forma de pilotar es lanzarme con el corazón contra cualquier obstáculo" decía. Su última carrera acabó en tragedia, se le paró el corazón y uno de los grandes se queda sin más dificultades para realizar hazañas en la pista pero descansará en paz, sin trabas, sin freno, como a él más le gustaba. Le echaremos en falta y le recordaremos siempre.

El homenaje más humano pero a la vez más extravagante se lo rindieron esa misma tarde, Kevin-Prince Boateng y Balotelli con un hat trick y un doblete. Amigos de otra cultura, distanciados de lo políticamente correcto, pecadores de impertinencia. Boateng y Balotelli tienen cara de malos y encanto por partes iguales. Enemigos de la normalidad, como Simoncelli, describen a las mil maravillas, la espontaneidad y la naturalidad del ser humano. Representan el deporte escrito cuando el deporte quiere, el deporte que se rebela.

En cualquier relato y más en uno deportivo hace falta otro arquetipo distinto al patrón dominante. Los Xavis, Raules, Gasoles y Nadales necesitan de un atagonista: un Guti. Transcurre un curso en el que el todo es traducido a la parte y por eso nos gustan tanto los clichés y etiquetamos a todo bicho viviente. A Boateng y Balotelli al igual que a Simoncelli la transparencia les ha jugado malas pasadas. Llenos de peculiaridades significan algo así como la locura en tierra de cuerdos. Una apuesta de alto riesgo en los tiempos que corren.

Simoncelli a diferencia de Boateng (tiene trece tatuajes, uno de ellos, con un joker riendo y otro llorando que al fin y al cabo define el camino: sonrisas y lágrimas) le tenía un gran respeto a las agujas y nunca se tatuó nada. Pero como Balotelli tenía grabado al AC Milan en su alma. Las apariencias engañan y con el chulesco semblante de algunos deportistas a veces se le olvida al aficionado que son seres humanos y les inundan con improperios a su persona. Por poner el caso a Simoncelli le llegaron cartas deseándole la muerte hace unos meses. Una situación deleznable de rivalidad mal entendida. Quiero pensar que esos depravados hoy no estarán felices de que sus asquerosos deseos se hayan cumplido.

El motociclismo se ha quedado huérfano del ahijado de la espectacularidad del mejor padrino posible: Valentino Rossi. El destino trágico no le permitirá seguir su legado. Pero no solo se marcha Simoncelli sino también un trozo de los nuestros. Jorge Lorenzo y Dani Pedrosa se quedan sin el enemigo que les mantenía alerta y les hacía mejores pilotos. Los momentos de fatalidad se rigen por la crudeza y la nostalgia y nos enseñan que la verdad de las cosas reside en sus matices. Lo malo y lo bueno van ligados intrínsecamente con el significado que nosotros le demos. Ni Boateng, ni Balotelli, ni Simoncelli eran casos perdidos. El único caso perdido es la inexorable e igualitaria muerte.

Aquí un vídeo imperdible del piloto italiano cuando estaba en el campeonato de minimotos. http://www.rtve.es/alacarta/videos/motogp/quieres-ver-simoncelli-sobre-minimoto/515792/

2 comentarios:

jairo F.Quindós dijo...

Alfonso gran post, simoncelli fue villano, y hoy es heroe, aunque más bien podemos ver en su carrera la incomprension por parte de mucho, que finalmente lo alaban

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la verdad que si son los Bad Boys y de esos hay en todos los deportes, no solo en el fútbol o en la formula 1

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