El aperturismo de Mourinho

Este Real Madrid ha pasado de generar dudas por su escasa capacidad para controlar la posesión y los partidos a sembrar el pánico a sus rivales en cuestión de una semana. Cada día los de Mou son más flecha que roca y se asemejan al Chelsea y no al Inter de Milán que eliminó al Barça. No olvidemos que el portugués fue contratado como antiséptico ante la opulencia culé.

Mourinho ha recapacitado. El conjunto blanco es menos estado de excepción. No hay malos rollos. Ni filtraciones, ni desavenencias con directores deportivos. El luso ganó la partida a Valdano y Florentino le ha otorgado poder absoluto en lo deportivo, no en lo institucional. Se ha olvidado a Tito Vilanova, nadie se acuerda de su dedo ni de sus declaraciones a veces hirientes (hasta ha alabado al Levante, a Cúper...). Los malos resultados humanizan y ante los granotas y racinguistas Mou tocó tierra, "humus" en latín y ha ganado en humildad. A fin de cuenta las derrotas nos hacen mejores.

El bloque madridista ha abierto las puertas al fútbol vertiginoso y cerrado a cal y canto las del juego pétreo y acorazado que desplegó ante el FC Barcelona la pasada temporada. Este curso Khedira ha pasado de pieza imprescindible a necesaria. Lass es más combustible y se ha ganado el perdón a pulso. Granero salió ante el Espanyol. Callejón tuvo su oportunidad y anotó. Albiol también dispuso de minutos. Y el Madrid acusado de no disponer de nacionales, ganó la batalla de españolidad al Barcelona esta última jornada y lo más importante también la satisfacción de vencer en imagen y juego. Los de Guardiola acabaron pidiendo la hora y el Madrid parecía no querer que pitara el colegiado. Cristiano no marcó pero repartió dos asistencias, "ningún jugador es tan bueno como todos juntos", decía Di Stefano. Higuaín volvió a aparecer y a parecerse al Raúl de antaño. Llevan el mismo cromosoma en el ADN, el del Madrid.

Mourinho en parte se ha pellegrinizado. Apostó menos por el juego por fuera y sí el de por dentro. Kaká renace a la contra y se retroalimenta con Cristiano. Y encima el luso tiene lo que le faltó al técnico chileno, se encuentra arropado por el club al completo y le han dejado trabajar con paciencia y sin prisas a pesar de que el Barcelona haya conquistado cuatro títulos y el año de Pellegrini tan sólo dos.

En ese aspecto de no excesiva comparativa ni de obsesión sino de aperturismo reside la liberación de los blancos, en no fijarse tanto en el Barça sino en lo propio, en querer crecer, en dejar atrás la lucha intrínseca ante los culés y empezar a jugar sin ataduras ni ambages. Los merengues se sueltan con más y en mejores condiciones y Mourinho tiene parte de culpa. Ya no es el líder fundamentalista ni Rey Sol, la clave es el espíritu de un equipo en vías de desarrollo, menos ensimismado y restringido y más plural, todos se muestran partícipes. Nunca es tarde para hacer lo correcto.

2 comentarios:

jairo F.Quindós dijo...

yo creo que ese es el camino a seguir, a ver si a Mou le aguanta esta manera de ver el futbol y se olvida de los colegiados, el Madrid si juega gana siempre, ahora si hace un futbol racano...

Maquinas empacadoras dijo...

Jajaja se les sube la fama a la cabeza y se olvidan de su real objetivo.

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