FUTBOLMANÍA

Días tristes para el periodismo, al que matan poco a poco. Cierres, recortes y despidos a gente talentosa para contar historias irrumpen con más fuerza que nunca. No soy un optimista antropo-ilógico aunque mis 21 años se inclinan por las utopías. Llevo trabajando en medios desde antes de cumplir la mayoría de edad y el panorama es desolador. Me han informado ya tres veces el término de un proyecto ilusionante , de un trayecto ambicioso. No quiero ni pensar lo que nos queda por vivir a las nuevas generaciones en el primer oficio que existió. ¿Qué hizo el ser humano cuando nació? comunicar.

Mi optimismo es antropológico en el sentido de que mientras haya una persona que quiera escuchar lo que pasa, otra persona querrá contárselo. Creo mucho en el profesional, en el periodista, en mis compañeros. Y mis penas son por ellos. Al fin al cabo estoy en etapa formativa, mi suela no está desgastada; me considero periodista de facultad, de los que han salido poco a la calle, de los que deben escuchar mucho más que hablar, de los que aún tienen tiempo, margen e inocencia para que le dejen un hueco en este sucio mundillo. Sé de buena mano que muchos otros se han hecho mayores y perdido la paciencia con el tiempo de las desdichas.

Nunca antes hubo tal maltrato a la profesión del tú, -si continúa es porque tú sigues ahí- justo además cuando más preparados están sus profesionales. Señalemos todos juntos a los que han destrozado el periodismo: los magnates, los que ante una crisis se enriquecen, ellos son los que no pagan los platos rotos y por los que tenemos que pagarlos nosotros.

Hoy como todos los martes ponía mi firma como epílogo al programa de FUTBOLMANÍA de TuRadioVitoria. Dado que solo en mis sueños era gran futbolista, desde pequeño quise ser un Pepe Domingo Castaño, un Miguel Rico, un Juanma Trueba. Ellos me dieron la oportunidad. Habían colaborado con nosotros gente de nivel como Héctor Fernández, Petón o Martí Perarnau. Sergio Vegas me lo ha notificado esta mañana. Estaba destrozado. No seguiremos en antena. A él, a Iñaki, a Álvaro y a Miguel, les debo la confianza depositada en un chaval de Cádiz, que estudia en Sevilla y que a pesar de situarse a 1.000 kilómetros de ellos en el mapa, nos fundíamos por el calor que da una función de radio. 

Era para grabrarlo. Pero el dolor se dice callando. Permanecí mudo y petrificado al saberlo. Os lo dejo escrito. Darle voz vosotros y el cariño que se merecen a mis compañeros. Lo siento por los grandes próceres que existen detrás de los mercados comunicacionales, pero los modestos compañeros que lo han sido alguna vez, permanecen para siempre. Ante el poder de la unión entre periodistas nada tienen que hacer. Si no nos dejan soñar con la utopía de hacer otro periodismo, no les dejaremos dormir. Mi madre me llevaba todos los veranos a la casa de Machado y será por eso que me jacto de los propósitos y no de los resultados.

*El Real Madrid, Mourinho y Cristiano han espantado fantasmas. No se gana todos los días en el Camp Nou. Los portugueses nunca se habían llevado a la boca ese dulce sabor y al conjunto blanco se le había ya olvidado de tantas amarguras. En fútbol manda la inmediatez, ahora el Rey del gol se llama CR, el Rey de la asistencia Özil y el de los banquillos Mou. Como nuestra monarquía, hemos perdido el norte. El mundo en el que vivimos navega a una velocidad de crucero y el fútbol no es más que la prueba que lo refuta.

Guardiola felicitó al contrario y el suplente Piqué pidió respeto para los campeones de 13 títulos en 3 años. Este deporte se ha convertido en la gloria de lo efímero pero hay que tener memoria y echar la vista atrás porque si no miramos por el retrovisor del fútbol es imposible avanzar en el juego.  A los de Pep les tocará pasar página. Antes de enfrentarse al Chelsea deberían haberla leído para no cometer los mismos errores. El Real Madrid no debe caer en euforia desmedida porque el Bayern, lo dice la historia, es siempre mucho Bayern. Les deseo lo mejor y pido perdón a Atlético, Athletic y Valencia que juegan el jueves, a Betis y Mallorca que certificaron la salvación y a Racing, Zaragoza y Sporting que sufren juntos la agonía del descenso. Seguramente ellos merecerían ocupar toda esta función.  


En fin el futuro del fútbol se halla en sus orígenes, en el pasado. Lejos de los ultras del Genoa y cerca de los equipos y aficiones que reclaman el fútbol de toda la vida, limpio de violencia y lleno de alegría; la alegría del pueblo, la alegría de futbolmanía.

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