El Aquiles mozartiano de la pelota


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Tomas Rosicky ha demostrado que aún se pueden dar cursos magistrales de fútbol express en un juego atletizado. Se echó a sus espaldas toda la creación de la República Checa en 45 minutos. La segunda parte no la disputó por lesión. Perdió el fútbol y los checos estuvieron muy cerca de perder también el encuentro.

Esta temporada el jugador checo ha tenido partidos armoniosos en el Arsenal. Tras seis años de sordina con los gunners, ha ‘mozarteado’ las melodías que debía haber interpretado más a menudo por talento y calidad. Anda en recesión, tiene ya 31 años y en las mentes de los aficionados será más recordado por la gran figura que nunca llegó a ser que por alguna de sus buenas actuaciones en la Premier. Así como en la Champions League (Puedes pasarte por 20 Minutos e indagar más sobre la competición) donde realizó un encuentro fantástico ante el AC Milan en octavos. 

El chico vale como metáfora del Arsenal. Es buen reflejo de la filosofía Wenger de los últimos tiempos, excelencia pero ya sea por lesiones, infortunio o azar, no continuada. Personaje tan trágico (las ha pasado muy canutas, se especuló que abandonaría la práctica profesional) como enigmático (da la sensación de que tiene más fútbol de lo que muestra), a cada momento de felicidad le ha salido un impedimento para no disfrutarlo en plenitud de condiciones.

No se conoce aún el alcance de la lesión del centrocampista y por tanto el seleccionador Bílek tampoco si podrá contar con él para el partido decisivo ante Polonia (sábado 20.45). Esta vez fue un problema en el tendón de Aquiles. Como si estuviera escrito en el destino del checo. Su amargo destino. La mitología griega cuenta que la madre de Aquiles le sumergió en la laguna Estigia, que rodeaba el infierno, para hacerle invulnerable. Lo tenía agarrado por el talón para no hundirse y quedó inmune por todas las partes de su cuerpo excepto por la que fue sujetado.

El encanto de Rosicky radica en esa ternura que ha manifestado para seguir jugando tan bien al fútbol a pesar de su propensión a las desgracias. Todo esto esconde una pequeña moraleja. No abandonó el fútbol porque era parte de su vida y la forma que tiene para ser feliz, para ser invulnerable. Aún le urge endurecerse pero que sea siempre sin perder la delicadeza que le ha convertido en un futbolista especial.

Los aficionados, a los que nos han acostumbrado a la mediocridad, necesitamos fantasías de otro fútbol posible, aunque sean fugaces como las de este Aquiles de la pelota. Debería haber madurado mucho antes, pero ahora se encuentra en el escaparate idóneo para dar el golpe en la mesa  Rosicky nació genio como Mozart y morirá genio. Algo tiene el checo cuando a pesar de todo, el fútbol le sigue esperando con los brazos abiertos.

1 comentario:

Price per head bookie dijo...

Tomas Rosicky es un jugadorzaso, ahora ya esta en su última etapa como jugador, lastimosamente no tuvo la regularidad que ocupa cada jugador y las lesiones lo afectaron mucho, sino fuera por eso hubiera sido más grande

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