El héroe de la capital de la crisis y del fútbol


-          Casi no supera los 170 centímetros de altura pero mete miedo con una sola mirada. Karagounis es leyenda viva de la Grecia futbolera que logró la Eurocopa en 2004. Toca la pelota con cierta finura, nunca se complica y tiene pinta de luchador grecorromano. Sus ojos, llenos de vitalidad,  guardan la historia sagrada de su país y cada partido lo afronta como un combate desde la supervivencia rebelde, como si fuera la última noche y el primer día para este deporte. Es el hombre que más tarjetas amarillas ha visto en la historia de  la competición. Su estampa es afilada y asusta. Duro, rocoso, impenetrable, hasta las orejas las tiene puntiaguda., En la tierra que nacieron los primeros héroes, él simboliza al de este tiempo. 

Karagounis representa a esos jugadores que devuelven el fútbol al origen. Al eliminar a Rusia un periodista le preguntó ¿El lema 'hemos nacido campeones' del autobús es cierto? Y respondió: "nosotros hemos nacido luchadores. Los equipos como Grecia sirven de duro golpe a la vanidad de los que consideran este deporte únicamente como posesión de balón. Tras Irlanda la selección que dirige Fernando Santos es la que menos porcentaje tiene (40,5%) en este apartado. El fútbol es tan maravilloso porque todos los equipos sin exclusiones tienen derecho a soñar. La posesión y el juego pasan a segundo plano ante una gran ilusión."No jugamos bonito, ¿y qué? Estamos donde estamos con nuestro sistema. No somos Brasil, ni tampoco queremos serlo" dijo en su día. 

El capitán de la selección helena acabó el partido ante Rusia sustituido. Si era una extensión del seleccionador en el terreno de juego y corría como ninguno a pesar de sus 34 primaveras, fuera, en el banquillo daba la sensación de ser otro técnico aunque continuaba vestido de futbolista, seguía jugando. Saltaba, animaba, corregía y alentaba a los suyos. No paraba quieto, vive el fútbol con la intensidad de los grandes, como hacía Guardiola en sus días.

Nuestro fútbol del toque nada tiene que ver con el juego tosco que despliegan los guerreros griegos pero debemos sentirnos partícipes de sus éxitos. La ciencia, la educación y la democracia vienen de Grecia. Nos las entregaron a la humanidad y fueron los más grandes culturalmente. La capital del mundo. Como puede ser Estados Unidos ahora (no en cultura sino en dólares). Como fue España en el imperio en cuyos dominios nunca se ponía el sol. En estos años tenemos en común una crisis, que nos ahoga y un rescate que nos mantiene a merced de los dictámenes de Merkel y Europa.

El fútbol nunca dejará de ser la obra maestra de las cosas no importantes, únicamente es fútbol, que ya es bastante. Es el rincón más humilde, el que nos acoge a los más jodidos del mundo. En 90 minutos no se decidirán la prima de riesgo, el plan de rescate, la subida de impuestos, los recortes a funcionarios. El FMI decidirá el ritmo de nuestras vidas durante toda la vida. Nos prohibirán vivir. Es difícil encontrar soluciones en este tenebroso panorama, pero solo nos hacen falta unos goles para ser un poco más felices. Como escribe Javier Marías, “bienvenido opio, no nos engaña solo nos alivia”.

Grecia y España son capitales de la crisis y gracias a la Eurocopa también capitales del fútbol. Dos estilos diferentes pero llenos de héroes. Uno de ellos, Karagounis, se perderá la final de los cuartos para Grecia. Ya en 2004 se perdió la finalísima también por amarillas. Parece que la Unión Europea y la UEFA se han puesto de acuerdo en estas reglas absurdas del castigo que no llevan a ninguna parte, solo al amargor de los héroes y sus incondicionales ¿Por qué no hay sanciones para los políticos?



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