Las malandanzas del corazón del fútbol


-          Tras superar el partido de la vida, -fue operado del corazón en noviembre- y exhibirse ante Alemania, uno de los genios irreverentes del balón se encuentra en el cenit de su carrera y tiene en la final del Europeo el encuentro para consagrarse como futbolista.

No hay dos sin tres dice la canción de esta EURO 2012 que está a solo un paso de convertirse en realidad por parte de España. Para Antonio Cassano no hay mujer que no haya caído a sus encantos a la de tres. Según cuenta en su biografía ‘Las mañanas no sirven para nadie’, un nombre que ya indica la holgazanería de este muchacho del sur de Italia, ha hecho el amor con más de 700 mujeres. Al menos hasta la fecha de publicación del libro, que se sepa. Aunque ya ha encontrado el amor, ha tenido un hijo y se ha medio reformado en ese aspecto.

Para el fuoriclasse no existen los grises. Todo es blanco o negro, todo es pasión o indolencia. Desobediente por naturaleza, es capaz de pasar noches sin dormir en las concentraciones para pasarlas acompañado de mujeres y con croissants a domicilio traídos por el botones del hotel del que se hizo amigo en el Real Madrid. Según ha reconocido también se queda despierto las madrugadas para ver jugar a Leo Messi. Solo entiende de orgasmos. Y así juega. En busca de ellos. Con la fantasía del mago que inventa sorpresas, o del sastre que confecciona trajes, o que le pregunten a Hummels.

Es un malandanzas, un maldito del fútbol. “Nací cansado y vivo para descansar. Por eso le hice la zancadilla a Casillas, para no tener que correr a por el balón” dijo tras el partido ante España en el que golpeó a su amigo Íker por detrás. Cassano está loco pero no es como Balotelli. Él no desprende arrogancia, él se burla de sí mismo. “Soy el primero que ha escrito más libros de los que ha leído” “La noche en que yo nací en Bari, todos los médicos estaban borrachos y celebrando que Italia era Campeona del Mundo”dice sin ruborizarse. Sus pecados han sido pecados muy humanos: mujeriego, zampabollos y tragón, tres adjetivos que han marcado sus historias fuera de la cancha. Tiene autenticidad y su simpática fealdad le convierte en un ser aún más querido. A los canteranos del Real Madrid no les tiró dardos como hizo Super Mario con los del City, prefirió explicarles que si querían triunfar, si querían aprender, que no fueran como él.

Espontaneidad del fútbol, en noviembre de 1999 cuando, a dos minutos de que concluyera el partido que ese día enfrentó al Bari y al Inter, marcó un golazo que dio la victoria a su equipo por 2-1. "¿Qué ha sido lo primero que ha pensado después de marcar ese gol?", le preguntó un periodista. "En que me he hecho rico", respondió. Si Balotelli dijo que no celebraba los goles porque era su trabajo. “¿A caso el cartero lo celebra cuando entrega las cartas?.” Cassano nunca se ha tomado el fútbol en serio, como un oficio sino como una divertimento. Pero posiblemente sin el balón ahora estaría condenado a prisión como varios de sus amigos metidos en la mafia.

Este curso ha sido el más complicado para Cassano. Los demás siempre fueron un ocio, un motivo de gamberrismo. Tras haberle detectado un problema cardiaco en noviembre vio de cerca las orejas al lobo. “Tuve miedo de morir. Superado ese miedo, pensé que no iba a poder volver a jugar al fútbol. Los pies siguen siendo los mismos, falta un poco de forma física. Si en un par de meses veo que no hay manera y que no me encuentro bien, daré las gracias y me iré mi casa”. El fútbol le profesa un gran cariño. Recibió llamadas de todos, uno de los primeros fue Andrés Iniesta del que es fan incondicional. También Mourinho, Capello o el mismísimo Maradona.

Mágico González, al que el propio Maradona reconoció como lo mejor que ha visto en un terreno de juego, decía que no le gustaba tomarse el fútbol como un trabajo, sino no sería él. El salvadoreño solo jugaba por divertirse. Hay en Cassano algo de Mágico González. Los dos viven para ser felices. Y nadie les puede prohibir ese placer hedonista ni el fabricar un arte del fútbol tan escurridizo, ingenioso como fantasioso. Sin fútbol, se les pararía el corazón. Por eso, aunque no tenga cuerpo para aguantar más de una hora al trote, el delantero italiano sigue haciendo de las suyas. Es el balón, el que le salvó la vida. Sin él, estaría condenado como algunos de sus colegas marginales de infancia, a la muerte.

No te tomes en serio a nadie que no se tome el pelo, escribe Eduardo Galeano, el escritor más futbolero que existe. Y eso hace Cassano, reírse de sus desdichas. España debe estar muy atenta a las malandanzas de uno de los mayores talentos que ha dado Italia. Un bohemio de inspiración momentánea. No tiene la consistencia y la excelencia continuada de los más grandes pero sus obras de arte que duran un instante, perdurarán siempre. Es un poeta, es fútbol escrito cuando el fútbol quiere. 

3 comentarios:

Daniel Martinez dijo...

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Iker dijo...

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jajaj realmente Cassano es un jugador muy rebelde en todo aspecto jaja, pero me alegra que este bien de salud y de vuelta en las canchas donde esta su verdadera pasión

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