Pirlo, el medio contracultural de Italia


Mazzola: “El regate en Italia hoy está mal visto. Los técnicos regañan a los chiquillos que lo hacen. Ese es nuestro problema”  

La gran preocupación de Del Bosque, el futbolista que más pases de gol regala en el Calcio (14) y el que más toques contabiliza esta temporada en el viejo continente (2778 por los 2668 de Xavi o los 2476 de Xabi Alonso y 2060 de Busquets). Cualquier presentación se le queda pequeña a uno de los magos del balón más grandes del último lustro. Andrea Pirlo vive curiosamente una segunda juventud en la Juventus (juventud en castellano). Un partido tardó en ganarse a todos sus compañeros, hilar jugadas con ellos y llevar la voz cantante del equipo transalpino desde la discreción, sin alardes, de forma silenciosa, solo sus botas entonando  la melodía que les ha llevado a alzarse con el título de campeón italiano.Pirlo, durante un entrenamiento con su selecciónPirlo, durante un entrenamiento con su selección
El fino centrocampista es la rara avis del fútbol en Italia. Un futbolista contracultural. “Hay que empezar a jugar. El Mundial ha demostrado que quien lo hace gana. Pues aprendamos: pases y pelota al suelo” dijo tras el triunfo del estilo español en Sudáfrica. Pirlo ha convivido con las críticas desde sus inicios. En el Inter de Milán no le encontraban acomodo, ni de ‘Trequartista’ ni de ‘Cinco’, preferían al turco Emre. En la selección, Giovanni Trapattoni tampoco estaba convencido de su demarcación: “Es como meter a Zico justamente delante de la defensa”. Sin embargo, no se vino abajo y en el Milan Lab, el laboratorio del Centro Deportivo de Milanello, le pusieron un plan específico  para ganar musculatura en las piernas. Al talento innato había que añadirle esfuerzo, sudar  tinta china porque en Italia el fútbol no es un camino de rosas.
Gennaro Gattuso ha sido su gran compañero de fatigas y juntos han formado medio campos campeones de Europa y del mundo. “Cuando veo a Andrea con el balón me pregunto si yo mismo debo definirme como futbolista”. Una descripción fidedigna de la realidad y de que el sentido común de Gennaro traspasa las fronteras del terreno de juego. Él ya no está en esta Italia de Prandelli donde Pirlo es de nuevo el quarterback, el mariscal de campo. En el  Mundial de Sudáfrica perdió esa vitola y solo disputó 30 minutos, los últimos a la desesperada ante Eslovaquia. El que si jugaba era Gattuso al que se le veían las carencias. No hay nada de Gattuso sin un Pirlo  pero siempre habrá mucho Pirlo aún sin un Gattuso. Correr está al alcance de cualquiera, pero lo de crear solo de los artistas. Por mucha identidad que tenga un bloque sin al menos una pizca de arte es un equipo descafeinado. Reconoces al café pero también su falta de cafeína. El ‘21’ de la Azzurra entrega ese ingrediente para que nadie se quede dormido del aburrimiento.
Para Pirlo, el fútbol es una especie de biblioteca. Se concentra al máximo, observa los apuntes que tiene en su mente y  el cerebro los procesa para que salgan de sus botas a modo brillante de desplazamiento, en largo o en corto como convenga. Es así como comunica. A través del pensamiento futbolístico. Hombre calmado y reposado lleva el compás de la música y le salen solas las serenatas como si en el siglo XVIII estuviera generando delicias en los jardines de los palacios de aristócratas. Pirlo de familia bien acomodada en Italia, no se gestó como jugador de la supervivencia. No tenía necesidad de ganarse la vida de esto para comer. Lo hacía por amor al arte. De etnia gitana, ahora nos trata a los futboleros como aristocracia. Lo ha democratizado. Como el Flamenco, nombrado patrimonio histórico recientemente, su fútbol nos llega a todos y se ha elevado al más alto rango cultural.
El país italiano ha sido siempre cuna de estetas salvo para el fútbol, un deporte, una religión que no es concebido como un espectáculo. Andrea Pirlo nos invita a disfrutar del juego italiano en compañía de una taza de té o café y de un buen puro. Y si tuviéramos un sombrero sería para quitárnoslo ante él. En el campo es el socio de todos y ganan cuando está fino. La belleza al fin y al cabo sale rentable. Lo pasaremos bien. Como dice Piqué: “Jugadores como Balotelli te pueden ganar un partido, jugadores como Pirlo, un campeonato”. Lo pueden ganar porque juegan para disfrutar y porque en sus mentes brillantes no tienen un campo de concentración, de batalla sino un campo de fútbol en el que todos somos partícipes en la victoria y en la derrota.  Unos más, otros menos, todos hemos querido ser alguna vez como Pirlo.  Pero Andrea Pirlo, solo hay uno. Y por tener bello, tiene bello hasta el nombre, Andrea Pirlo, el esteta contracultural que revoluciona Italia. 

3 comentarios:

andres dijo...

excelente articulo

David J. Pereira dijo...

Olá!

Podemos fazer uma troca de links entre blogues por favor?

O meu é: http://davidjosepereira.blogspot.pt/

Muito Obrigado!

Depois passem pelo meu a confirmar a troca, para eu também adicionar o vosso blogue aos meus links.

Cost per head dijo...

Andrea Pirlo es un magnifico jugador, un excelente pasador como pocos actualmente y a pesar de su edad, sigue mostrando que cada vez esta mejor como el vino italiano

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