Contra la demagogia, Busquets


Se acerca la fecha de entrega para ese tesoro tan bien preciado llamado Balón de Oro y en las listas no aparecerá Sergio Busquets como posible candidato. Nadie se extraña. En el fútbol se reproducen las miserias de nuestra vida en sociedad. Cada día pecamos más de ventajismo y menos de impertinencia. Controlamos a nuestro antojo Wikipedias, bases de datos, porcentajes, estadísticas, cuenta-pases, cuenta-kilómetros, salarios y ventas de camisetas. Nunca antes tuvimos a nuestra disposición tantas herramientas para la demagogia. 

Los premios y los datos por sí solos no hacen daño ni a la sociedad ni al fútbol. Es más, son necesarios y una excusa para hablar del juego; y con él de la vida. Los problemas llegan como con todo del mal uso. Son empleados desde un prisma de dogmatismo y extremismo enfermizo que no reclama a las mayorías silenciosas ansiosas por buscar matices. Por eso en medio de esta vorágine de números y de maniqueísmo -cualquier actitud elegante que piense, no ofenda ni falte al respeto genera repulsión entre los que embisten en manada- cobra vital importancia un jugador como Busquets en el cual Guardiola y Del Bosque dijeron que si pudieran les gustaría reencarnarse y en el que depositaron todo el crédito. La sabiduría de ambos técnicos está fuera de cualquier duda por sus dudas, por convivir en la incertidumbre, por anteponer la ignorancia asumida a la gran cantidad de títulos que ostentan. -Llama mucho la atención que las acusaciones a los dos provengan de los que solo miran las vitrinas-. El resultadismo no tolera a los técnicos como Del Bosque y Guardiola porque no entrenan el aburrimiento, ganan devolviendo el fútbol a los jugadores y no han convertido sus trofeos en certezas. Ellos dos fueron los que le dieron permiso para comerse el mundo. Tiraron a la basura las teorías del fútbol al cortoplazo, miraron al horizonte tras las derrotas en Numancia y ante Suiza y se mantuvieron firmes con una idea que fabricó el Barça de los seis títulos y la España campeona del mundo. Ahora debemos darles las gracias porque nos hubiéramos quedado sin semejantes obras de arte y porque el fútbol sin hombres de las características del centrocampista blaugrana ganaría en mediocridad. 

En el partido ante Francia se le echó mucho de menos aunque estuviera presente en el terreno de juego. No jugó en su demarcación natural, de pivote, donde gravita todo el fútbol de España y el Barcelona. Ahí es el mejor defensa. Gracias a su gran labor en leer las acciones de los cuatro cuerpos del fútbol: el tiempo, el espacio, el amigo y el adversario, Barça y España nunca se desorganizan. Como mediocentro retrasado se restan posibilidades de contraataques y se reestructura el bloque defensivo. Nunca le hemos visto hacer un fútbol superfluo, de cara a la galería por tribunerismo, elige siempre la mejor opción, no comete fallos, se sacrifica por todos. Según palabras de uno de los mejores intérpretes futbolísticos, Andrés Iniesta, "jugar bien al fútbol es no cometer errores". Por tanto en nombre de Andrés uno de los que mejor lo juega se apellida Busquets. 

A pesar de su pulcritud algunos le cuestionan. Solo hace pases en horizontal, dicen. Penar lo fácil, que es lo difícil, solo se les ocurre a los que le llaman teatrero (“castigan al oprimido y no al opresor” como diría el bueno de Arbeloa con CR7. Exagera, como todo futbolista, pero siempre cuando le han dado), y que no defiende a la selección por catalán. Y es que el chico que acabó un partido amistoso de lateral derecho ante Italia y orinó sangre tiene tan mala prensa entre la Furia que hasta se olvida que es el futbolista a su edad que más títulos ha cosechado en todas las edades del fútbol (tiene los mismos que Casillas) su participación vital en la consecución de los mismos o su deseo de jugar los JJOO. 


El mediocentro catalán se ha empeñado en transportar el fútbol al pasado, a su origen, al Football Asociation, entendiendo este deporte como lo que es, un juego de equipo. Además como explica Tito con él "se manda un mensaje, de que para llegar hay que tener calidad, correr, trabajar y esforzarse." Reclama la solidaridad por el compañero. Pero no mal interpretada. No correr por correr con cuatro pulmones y ocho cuadriceps sino correr a través del cerebro y las neuronas y para el juego. Busquets no vive de una genialidad, no hace los cuadros de Picasso, ni la música de Mozart, ni las obras de Shakespeare, es Pitágoras y como sus alumnos aprende en silencio, observando, mirando y preguntando. No está en el escaparate de las joyerías sino que hay que pasar a dentro donde se fabrican las joyas con paciencia y maña.  Funciona como un reloj perfecto y trata el balón como un diamante, no se lo quita de encima, se lo ofrece a los Xavi, Iniesta y compañía como una promesa. Una promesa contra la demagogia y un antídoto contra los premios individuales como el Balón de Oro.  Mientras ventajeamos, Sergi Busquets, el anticuerpo contra el oportunismo, está fabricando tesoros sagrados en secreto.

4 comentarios:

Albert Riera Velasco dijo...

Gran analista!!

Ange dijo...

Una de las mejores opiniones que he leído sobre Sergio Busquets. Ni yo lo hubiera dicho mejor.

Manel Diaz dijo...

Verdades absolutas

Anónimo dijo...

No entendéis que el fútbol es subjetivo; que lo que para ti es una obra de arte, para otra persona es una mierda. Y lo mejor, que ambas opiniones son igual de válidas. Os esforzáis en vuestros análisis y no os dais cuenta del enorme sesgo que de partida hay. Que el fútbol no se puede descomponer y estudiar si no es en un somero relato de los hechos, la simple cronología de los mismos. Fuera de ahí, todo intento por atar o hilvanar dos puntos es por vano una pérdida de tiempo.


Tenía 13 años cuando llegué a un polideportivo a ver un concierto de un grupo de música. Estaba apoyado en la barandilla de unas escaleras uno de los mejores futbolistas de la localidad donde tenía lugar ese concierto había visto sus habitantes. Le pregunté: "¿Son buenos?". Y me contestó: "No lo sé. A mí simplemente me gustan".

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