¿Está el fútbol? Dile que se ponga

El maestro Alejandro Dolina comentó recientemente de manera perspicaz que las transmisiones de fútbol son una conspiración para que no veas el partido. Catalogó a los comentaristas como unos sabihondos que creen tener tanta superioridad moral como para no cometer errores. “Un tipo empieza a decir lo que ya sabías. Y lo que quieres saber es el nombre del que la tiene”. Palabras contundentes vertidas por un apasionado del fútbol con un límite de hartazgo.

Si antes de pequeño soñabas a través del transistor ahora te despiertan las pesadillas de los comentarios para que bajes el volumen. Los que hemos crecido con la radio puesta creemos todavía en el relato y en poder imaginarnos el fútbol con la tecnología más difícil para Gabo, que no es otra que la palabra. Aunque al final todos caigamos de una u otra forma en el vacío de las estadísticas y el youtubismo, la misión del periodista deportivo ha de ser la de pensar para enseñar y educar. Como escribía el mejor que hubo, Dante Panzeri: “Mi misión periodística no es fabricar ignorantes ni seguir al público, sino procurar que el público me siga a mí, si quiere”.

Vivimos en la época de la superficialidad y todo es susceptible de ser lo mejor de la historia. Para ello solo se necesita llegar a la jornada 2 del campeonato o que aparezca un joven de 15 años. El lenguaje de moda impera en las retransmisiones. Las palabras Top y Crack sirven para todo. Es la banalización al por mayor. Sin embargo se sigue diciendo “cesaron al entrenador” "fue cesado", cuando es un verbo intransitivo y no puede llevar complemento directo. Esto me pone de muy mala hostia. Lo dicen periodistas que van de eruditos y megafrikis del fútbol. Coño, nos importa un carajo, y me pongo como Pérez-Reverte, que sepa la alineación del Rostov Donu ruso. Perdónenme. Ya ni cuando pierde el Cádiz se me ve así. Me tendré que acostumbrar a la ineptitud como hice con las derrotas de mi equipo.

El periodismo deportivo en su inmensa mayoría lleva tiempo mirándose el ombligo, ni escucha, ni observa. Parece que nos importa más lo que decimos que lo que pasa y lo peor es que no se buscan alternativas. Hay tres cuestiones que me parecen de vital importancia: la difusión del idioma, la responsabilidad social y la interpretación del juego. La bufanda en los ojos inhabilita las tres. La arrogancia inhabilita las tres. El amiguismo inhabilita las tres. La haraganería inhabilita las tres. Si los medios de comunicación pensaran en la gente mandarían a la nevera a los que incumplan estas tres normas de ética profesional. ¡Qué Matías Prats padre y Fernando Lázaro Carreter nos cojan confesados!

Llevo dos semanas en Barcelona y he charlado con tres maestros de verdad, de los que dignifican el oficio: Ramón Besa, Miguel Rico y Frederic Porta. Bueno, realmente lo que quería era callarme, tomar notas en una libreta y rezar con que algún día se me pegue un 0,0000000000000000001% de lo que saben (Eso dicen los datos). Y no creo que se sepan la alineación del Rostov Donu. No obstante lo preguntaré si tengo la ocasión. Aunque me da que ellos de lo que saben es de historias. Luchan por el reconocimiento y no por la popularidad dice Ramón, acaban siendo esclavos de su firma dice Miguel y se mantienen siempre firmes en sus ideas para Frederic.

A los hombres del balón los escucho con mucha atención. Conocen esto a fondo y si hay intrusos somos los periodistas. Carlos Álvarez, delantero del Leganés de Segunda División B, una persona estupenda, un tipo que tiene como inseparable a Javi Poves y siempre salta con una buena explicación me dice  en tono irónico“tío es que la gente no sabe de fútbol, saben de árbitros, esta cultura espero que al menos acabe generando buenos colegiados". Y en filosófico, "los periodistas debaten mientras es el partido. Además el fútbol es tan complejo y tiene tantas respuestas que nadie te va a demostrar lo contrario. La pelota es tan caprichosa que pondrá ejemplos que parezcan dar la razón a cualquier tipo de opinión. La demagogia es fácil de aplicar. Puedo decir cualquier cosa, puedo sentarme a esperar que pase algo y en fútbol pasa de todo, hasta Messi falla goles y Xavi falla pases”

También le pregunté a David Babunski, el chaval que sueña con cambiar la sociedad, que conduce un Citroën C3 y que ha tenido que enseñar los polos del Barça en el aparcamiento para demostrar que juega en el filial blaugrana. Me comenta que nunca ha hablado de fútbol con periodistas y que salvo en contadas excepciones no conocen el modelo de juego de posición del Barça. "Es síntoma de los tiempos. Un día dicen una cosa y al siguiente la contraria. No se paran a analizar el juego. Es culpa del sistema" Y termino con Juanma Lillo. Aunque hablar con él por WhatsApp es como hacer cibersexo con Adriana Lima: “Ahora importa lo que ocurre alrededor, no lo que pasa en el partido, por eso no existe un verdadero debate futbolístico. Antes el fútbol eran los 90 minutos. Todos nos hemos infantilizado un poco en todas las órdenes de la vida”. Con él seguí hablando de Busquets, de Mágico, de Alemania del 72 y de la vida. Que él no encuentre equipo evidencia en la mediocridad que vive instalado el fútbol. Ya dijo Krishnamurti, el autor al que más lee ahora Juanma, "no es síntoma de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma".

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué razón tienes! Sorprendetemente hace poco vi en GolTV un tipo que me entusiasmo como narrador como no me pasaba desde hace años y años. Antes yo me sentaba con mi padre y aprendía de fútbol escuchando a los narradores deportivos a los comentaristas formados para ello. De los pocos que hayan gustado así del montón solo me quedo con Manolo Sanchís... Los demás, casi todos, una panda de descerebrados.

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