La Colombia de Yepes

El fútbol apasiona como deporte e irrita como escaparate. Es verdad que existe ese periodismo de camiseta del que habló Tata Martino esta semana y que da de comer a bastantes personas mediocres. Es verdad que los árbitros a veces son más protagonistas en los medios de comunicación que los propios jugadores. Es verdad que los futbolistas son unos millonarios prematuros y que en su inmensa mayoría viven en una nube y pasan de todo menos de su ego. Es verdad que no se habla del juego en las noticias ni se fomenta la cultura deportiva. Es verdad que Bale y Neymar en un mes llevan más portadas que todas nuestras medallistas olímpicas en toda la historia. Es verdad que a la una de la madrugada unas pandas de haraganes se dedican a gritar para ser en el fútbol convertido en circo los más chamanes de feria posibles. Y es verdad que bastante gente ve esos programas y que solo así se financia la estupidez. Pero también es verdad que la única verdad del fútbol es la pasión. Quizá sea hasta bueno que estén para que los odiemos y se luche con más fuerzas por otro periodismo posible. E igual hasta los desvergonzados sean más inteligentes que los que tratan la información con rigor y llevan la honestidad por bandera. Ya en la Noche de Reyes de Shakespeare, el bufón Feste se describe como "lo suficientemente sabio como para hacer el tonto. 


En el fútbol hay dos caminos. Lo añadido o la esencia. La cacharrería o la orfebrería, lo indigno o lo indignado, lo superficial o lo profundo. El Tiki Taka, Deportes Cuatro, Jugones o el Informe y Acento Robinson, Panenka, Libero. Cada uno es libre de escoger la ruta que desee. El relato de los niños del Habana y el tráfico de niños futbolistas por ejemplo, son poesía, no se matizan, fluyen como el mar cuando llega al río, se sienten. Como la historia de la recién mundialista Colombia. Un equipo de grandeza que se ha confeccionado a base de llantos, desconsuelos y sufrimiento. Perea echó a llorar en directo para la televisión después de ganar en el año 2011 ante la selección de Bolivia en la altura del país sudamericano.   Y antes el capitán Mario Yepes lloró desconsolado en el vestuario tras la eliminación de la Copa América frente a Perú en cuartos de final. Así lo contaba el bueno del exseleccionador Maturana: "Empieza a llorar en el camerino y les dice a los muchachos, llorando, que ellos no sabían lo que le costaba a él entrenar para poder estar a la altura de ellos, que él pensaba que esa era su última Selección y estaba muy dolido porque los habían eliminado, que se habían frustrado sus sueños. Termina Mario y sigue llorando, viene Camilo Zúñiga y habla: "Mario, no se preocupe, que nosotros vamos a correr por usted, ponemos todo lo que usted no pueda poner, pero lo necesitamos aquí con nosotros. Este es un grupo de amigos y esa es la verdadera fortaleza de esta Selección"

Ante Chile el equipo que dirige Pékerman remontó un adverso 0-3, el capitán Yepes fue titular y Colombia volverá a un Mundial 16 años después. No vi el partido completo. Pero como dice el escritor Juan Tallón, "el relato ha superado al juego". En mi caso siento Colombia muy de cerca, uno de mis mejores amigos de la facultad era de allí, mi casa se llama Macondo por 'Cien años de soledad' y mi hermano 'Gabo' por Gabriel García Márquez. Juan Tallón no es Nobel de literatura como Gabo pero su prosa deja frases maravillosas como ésta: "me gustan los futbolistas que sólo desean ser futbolistas y jugar hasta que la muerte les roba el balón". No había definición mejor para Mario Alberto Yepes Díaz, 1976, el mariscal. Lo veremos en Brasil en su primer Mundial con 38 años. Fútbol de verdad, fútbol sin artificios.


2 comentarios:

Fabio Jiménez dijo...
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Fabio Jiménez dijo...

Emocionante y emotivo artículo Fonsi. Recuerdo ese vibrante partido (soy colombiano) y aún recuerdo esas lágrimas de Perea, lágrimas que hacen erizar a cualquiera, lágrimas de entrega, pasión y fútbol. Cabe destacar que Luis Amaranto jugó un partido excepcional vs. Chile, pudieron haber sido muchos goles más sino fuera por él y por el capitán Yepes, quiénes llevan a Colombia en su piel. Por cierto, Amaranto lloró vs. Bolivia y no vs. Ecuador cómo dicta tu artículo, aún así, el texto no pierde su magnífica esencia. ¡Saludos desde Colombia, un país que sonríe a pesar de las adversidades!

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