Pequeño homenaje a Andalucía

¿Qué pasa en Cataluña? Se preguntaba un adelantado a su tiempo y a su oficio: el gran periodista andaluz Manuel Chaves Nogales. La característica fundamental que destacó fue la del entusiasmo. “En ninguna región de España se sabe lo que es el entusiasmo popular si no es en Cataluña”. El valor del entusiasmo es algo que siempre ha estado presente en la ciudadanía catalana. En menos de dos meses que llevo aquí he notado como los catalanes tienen a los dioses adentro cuando se juntan. En Andalucía por lo general somos más cálidos en el día a día, nos gusta tocarnos, fomentamos el calor humano, saludamos al primero que pasa como si fuera nuestro amigo de toda la vida. Hemos sido la región magullada y nuestra alma siempre ha tenido que buscarse la forma de quitarse las penas. Se tiene una idea muy equivocada del andaluz por España. Nadie ha sufrido como nosotros ni se ha levantado tantas veces pero quizá nos falte de vez en cuando ese entusiasmo grupal de Cataluña.

El Mundial de motociclismo ha encumbrado a tres chavales catalanes, Viñales, Espargaró y Marc Márquez, nacidos en 1995, 1991 y 1993 respectivamente, hijos de Barcelona 92'. Cataluña es una región que mima el deporte. Tiene unas instalaciones para trabajar el talento desde la excelencia y posee una cultura deportiva que no se basa en la aberración del solo fútbol y televisión sino en la calidad y en la variedad de disciplinas. Es una región que practica deportes y que los respeta. Los tres campeones son un desprendimiento de ese pueblo entusiasta. Han demostrado grandeza en los circuitos y fuera de ellos. Son de ese tipo de gente con los dioses adentro. Como indica Martí Perarnau: “el deporte no tiene valores, los valores pertenecen al deportista que es el que los construye. El deporte es solo el medio que emplean para expresar su personalidad”.

Los medios de comunicación deportivos en España suelen funcionar como los medios populares en otros países. José Luis Rojas, profesor de la Universidad de Sevilla y editor de la web Periodismo deportivo de calidad, indica que “el éxito es un valor para la prensa porque es lo que vende y los medios, apremiados por las urgencias y el cortoplacismo, suelen poner más en foco el exitismo que en otros valores como el esfuerzo, la solidaridad o la estética del juego que el héroe deportivo encarna y proyecta. El riesgo es que determinados comportamientos y actitudes de deportistas, al ser destacados por los medios, acaben sustituyendo a otros valores que realmente son más valiosos para la cultura y la convivencia social de una nación”.

Los tres campeones del mundo han servido más para enarbolar la bandera catalana desde una vertiente populista que para transmitir valores a los catalanes. Los periodistas tenemos una responsabilidad social y no deberíamos fomentar una esquizofrénica cultura existista donde se premie el rendimiento antes que la conducta. Los deportistas cada vez son mejores actores y nosotros mejores publicistas. En una actividad de tanta repercusión social creo fervientemente como el gran Dante Panzeri, “la misión que tiene el periodista deportivo es la de pensar para enseñar y educar”. En su libro Burguesia y gangsterismo en el deporte nos abre la mente con sus ideas y pone el dedo en la llaga, “cuando el héroe del estadio es el gran hombre de la nación, es porque la nación se ha quedado sin valores”.

¿Ponemos foco en el valor o en el éxito?, ¿en el recorrido o en la meta? El entrenador Marcelo Bielsa se considera un especialista en fracasos y sabe perfectamente que las adhesiones se pierden cuando se acaba el éxito. Por ello cree que “cuando se habla de virtudes internalizadas, las que entran en la conciencia colectiva por el deporte y por el éxito deportivo indica que no están lo suficientemente internalizadas porque uno está autorizado a pensar que van a salir cuando pierda” por tanto argumenta que “no deberíamos difundir lo circunstancialmente exitoso si el objetivo es transmitir valores. Deberíamos difundir aquellos que no exaltan los valores con su figura. Los valores son más importantes que la figura que se utiliza”.

Aunque también es terapéutico que se destape parte de optimismo en tiempos tan grises. El logro obtenido ha sido merecido e indica la disposición para el trabajo de muchas personas anónimas y el esfuerzo de los campeones. No todo es guardar sueños en los cajones rodeados de enemigos que nos mantienen prisioneros. Seremos lo que queramos ser que escribe Miquel Martí i Pol. Al fin y al cabo Cataluña y Barcelona son un pueblo y una ciudad llena de prodigios y sobran las oportunidades para quien tiene imaginación y ganas de aprovecharlas. Pero sin olvidar que el éxito es la excepción y ganar es perseguir nuestra conciencia.

El abuelo de Marc Márquez, Ramón Márquez, hace un par de años llevaba meses tendido en una cama de hospital. Necesitaba un transplante de corazón. Pero se negaba a más operaciones, 'Pero bueno, yayo, ¿tú quieres verme ganar el título? Pues opérate y yo ganaré para que tú lo disfrutes' le prometió el flamante campeón mundial de Moto GP. Su abuelo nació en el pueblo de Busquístar de la alpujarra granadina de menos de 300 habitantes y fue uno de tantos valientes emigrantes andaluces en busca de trabajo. Un cotidiano ejemplo que podría servir para reflejar que lo que hace grande a Cataluña es la mezcla de unos con otros y la confluencia de culturas; y de que los andaluces no somos jóvenes que no queramos progresar, aunque nuestra tasa de paro juvenil sea del 65% sino que venimos de un pasado caracterizado por el maltrato social.

La autodeterminación de los pueblos es un derecho fundamental y no hay democracia real si no se escucha a la ciudadanía pero rellenar el hueco de los héroes con los deportistas que triunfan se antoja como demagógico y pueril. ¿Se han convertido en los hombres cumbres de nuestro tiempo? Nuestras sociedades están faltas de ideas y de personajes relevantes que estimulen la nobleza. Artur Mas no es Lluís Companys, Susana Díaz no es Blas Infante y Ana Botella no es Tierno Galván. En las peores épocas muchos aluden al populismo y la única forma de eludir esta corriente tan peligrosa es con valores como la sensatez y la honestidad.

Uno de los exponentes más honestos y sensatos de la sociedad actual es el presidente de Uruguay, José Mujica y su discurso es muy necesario en el mundo actual. Además en el tema que nos compete ha sido revolucionario. El programa que se ha implantado en el país sudamericano “un gol al futuro” obligará a los futbolistas a tener los estudios de secundaria terminados para jugar en Primera y la Selección. Una idea que ya dejó antes de morir el futbolista brasileño Sócrates,”prohibiría a los futbolistas que lleguen a Primera sin estudios porque su palabra tiene peso y responsabilidad para los jóvenes”.

Las imágenes de fomento de la lectura en Andalucía, tierra de Lorca, Machado, Bécquer, Góngora, Luis García Montero o Antonio Muñoz Molina, fueron Jesús Navas y Sergio Ramos. Lo mínimo es exigir cierta formación si el deportista ocupa un espacio tan relevante en la sociedades contemporáneas como la de difundir el valor de la lectura. Los periodistas deportivos no somos protagonistas pero somos los testigos de lo que sucede y los puentes entre deportistas y ciudadanos y estamos para cultivar el honor, la alegría y la dignidad, ayudar a descubrir la propia identidad a partir de la ética, defender el deporte como cultura y tratar de que los seres humanos traten de comportarse como seres humanos y no como engranajes de la máquina capitalista como escribió George Orwell en Homenaje a Cataluña.

Sin ningún afán político ni sectorial, la sonrisa eterna y la naturalidad de Marc Márquez es también un pequeño homenaje a los emigrantes de Andalucía. El joven no se ha hecho solo de los caracoles de Lleida. En su sangre también fluye la andaluza. El mundo está patas arriba y por eso he querido darle la vuelta y mostrar otra óptica del triunfo de los campeones catalanes de motociclismo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada