El masacrado


Vivimos en un tiempo en el que cualquiera cree poder hacer cualquier cosa. No es necesario adquirir conocimientos ni esforzarse. Nos sentimos superpoderosos. Sabemos todo y valemos para todo. Decía el periodista Andreu Mercé Varela que “el periodismo deportivo inventa cada día una realidad, para el día siguiente desmentirla y crear una realidad nueva”. No se introduce casi ninguna información por el filtro del sentido común. Hablamos de lo peor de los mejores y de lo mejor de los peores. Hemos igualado al tuitero de turno con entrenadores de fútbol de los clubes más prestigiosos del mundo.

Antes ibas a comprar el pan y el panadero sabía más que Del Bosque. Ibas a la frutería y el frutero sabía más que Rijkaard. Ibas al bar y todos sabíamos más que Luis Aragonés. Pero al menos nos mirábamos a los ojos, nos escuchábamos y reíamos juntos. Ahora no hace falta ni dar la cara. Vamos todo el día mirando el móvil, el saber está solo a un click y el discurso tiene un límite de 140 caracteres.

En este clima de falsa erudición y desprecio al otro, masacramos a los válidos. España es un país en el que embisten nueve de cada diez cabezas escribió Machado y el último desdeñado ha sido Manuel Pellegrini. Su error, supuestamente no saber que con 2-4 se clasificaba primero de grupo su equipo. Sin contrarréplicas, juicio express: Pellegrini no tiene ni puñetera idea de fútbol ni de matemáticas.

El técnico chileno se convirtió en el único entrenador que ha clasificado a los octavos de final de la Copa de Europa a tres equipos por primera vez en sus respectivas historias: Málaga, Villarreal y Manchester City. El mejor técnico para dirigir nuevos proyectos. Es una pena que se hable más de ese hipotético error (¿si lo supiera hubiera marcado el cuarto el City? con uno de nosotros de entrenador seguro que sí) que de remontar un 2-0 en Múnich, algo que no ocurría desde 1975.

En su etapa como entrenador del Real Madrid, Pellegrini, ya fue masacrado por la prensa. Sin embargo como un caballero demostró elegancia y talante hasta el final. Él cree que “la filosofía del fútbol tiene que basarse en dar espectáculo desde una perspectiva tanto ética como estética”. Si el respeto y la buena educación vendieran sería portada en los periódicos pero se ve que son mal negocio. 

Pellegrini compaginó el fútbol con el oficio de la ingeniería en Chile. Y de lo que más orgulloso se siente es de haber colaborado en proyectos de reconstrucción de edificios después del terremoto de 1985. Es decir en parte sus cuentas sirvieron para salvar vidas. Por el contrario las cuentas de algunos tuiteros sirven como mucho para mendigar retuits.

Los sueños que siempre tuvo Pellegrini fueron con la pelota: "Papá yo saqué la ingeniería para darte el gusto a ti y me ha ayudado mucho a tener una buena preparación. Pero a mí me gusta el fútbol. Voy a ser entrenador y vas a ver que voy a llegar a Europa y voy a entrenar un equipo grande” dijo por los años 90. La Rosaleda el año pasado le despidió con una pancarta que rezaba así: “Volveremos a dormir para soñar de nuevo. Gracias Ingeniero”

El otro día una amiga, Alejandra, muy inteligente, discreta y moderada, de ciencias -eminencia la llamo de broma y con cariño-, me dijo que el problema es que de fútbol cualquiera puede discutir, de neurobiología no.

En el periodismo deportivo y en el fútbol nadie sabe nada y opina todo el mundo. Reclamar una cultura democrática y una formación en los medios de comunicación es elemental porque la línea entre periodismo y publicidad se difumina y todo se está futbolizando. Desde la política, el deporte, la neurobiología hasta la ingeniería. Incluso esta semana Del Nido ha pedido perdón a sevillistas y no a los marbellís y a Rajoy le pareció emocionante el funeral de Nelson Mandela porque ganamos el Mundial allí.

El fútbol es un fenómeno de gigantesca repercusión. Es la conversación número uno del planeta y si el periodismo no lo analiza desde una vertiente crítica y no lo contextualiza con el mundo acabaré diciendo a Alejandra que ella no tiene ni idea del sistema nervioso, al panadero que no tiene ni idea de pan y al frutero que no tiene ni idea de frutas como a Pellegrini le han dicho que no tiene ni idea de fútbol ni de matemáticas.


'Los enteraos' hacen gracia como chirigota pero no como sociedad. Creo como Nelson Mandela que el deporte tiene el poder de cambiar el mundo pero no con eslóganes ni hipocresía sino mediante actos, conducta y dignidad. Es preferible cometer errores que perder aprecios y el respeto. No podemos tolerar que se persigan más la equivocación y la derrota que la falta de responsabilidad y la trampa.  

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Asi como quien no quiere la cosa, buena ficha metida a la tal Alejandra.

Anónimo dijo...

Buenísimo crack. Un lujo como siempre.

Anónimo dijo...

Anda que si llega a meter a Diarra por Guti aquel fatídico día ante el Lyon, le ibas a alabar tu...estaría bien que un año te pusieras el chandal y entrenes a un equipo, se te ibab a quitar las tonterías... un entrenador toma decisiones para ganar, no para caer bien a gente que no tiene ni idea de los que es dirigir a un equipo... ahora sigue escribiendo, sin saber de nada, prueba con la neurobiología que igual se te da mejor...

Anónimo dijo...

Bien claro lo has dicho: "es preferible cometer errores, que perder acordes y el respeto. Bravísimo amigo!

Roberto mollet romero dijo...

#BuenosDías y #FelizMartes !! Esperamos que los Reyes Magos y Papa Noel se hayan portado muy bien con vosotros este año, a nosotros nos han dejado bajo el árbol... ¡¡EL 3º CAPÍTULO!! VAYA REGALAZO!

La única condición que nos han puesto es que lo compartamos con vosotros, así que aquí lo tenéis! VAMOS!

http://www.youtube.com/watch?v=03_27DGLmtE

Liza Roschina dijo...

Sigue asi Alfonso. Lo haces genial. Espero que escribas mas porque te sigo desde el principio.

Saludos.

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